Publicado: Mie, 19 Sep, 2012

A ocho años de la Primavera Negra

a_ocSi los que vivimos en Cuba, tuviéramos libertad para cuestionar públicamente las razones de quienes nos gobiernan, como muestran los medios que ocurre en cualquier país democrático, se impondrían algunas preguntas: ¿Para qué 75 presos en marzo de 2003? ¿Qué se logró con tanto sufrimiento?

Durante aquellos días amargos, en que una gran campaña propagandística fue el preludio para el arresto de decenas de opositores pacíficos y 26 periodistas independientes y su posterior condena a largas penas de cárcel, un grupo de colegas, en espera de que la ira gubernamental continuara extendiéndose y nos alcanzara, expresamos en un comunicado nuestro desacuerdo con la medida represiva.

En uno de sus párrafos este documento refiere: “Pensamos que la difícil situación económica y social en la que está sumida la nación y que, al parecer, va a incrementarse, ha llevado al gobierno de Cuba a encarcelar a personas totalmente inocentes que sólo desean el bien de nuestro país.”

A ocho años de aquel suceso, la difícil situación económica y social ha continuado deteriorándose, al punto que hoy tenemos un pronóstico de más de un millón de trabajadores que podrían perder sus empleos, además de un criterio generalizado entre la población, inclusive de personas integradas al gobierno, de que nuestra sociedad padece de un deterioro progresivo y en muchos casos irreversible.

En el octavo aniversario de la Primavera Negra, las Damas de Blanco, hijas legitimas de ese error gubernamental, son reprimidas por sus manifestaciones pacíficas en pos de la libertad de sus familiares presos. Y aunque su sacrificio ha generado los frutos que pretendían, todavía hay dos cubanos de la causa de los 75 que esperan por su liberación: José Ferrer y Félix Navarro.

¿A qué creen se enfrentan las personas que integran los grupos paramilitares cuando arrastran y golpean a estas mujeres en su mayoría de edad avanzada para que no griten lo que tanto pide la inmensa mayoría de los cubanos, aunque su clamor todavía no salga a la superficie: Libertad?

Una miembro del Partido Comunista, único permitido en el país, y que pidió no se revelara su identidad, comentó: “Nos han dado la orientación a los militantes de que debemos estar alertas, pues se esperan disturbios en algunas zonas del país.”

Pero Laura Pollán, una de las fundadoras de las Damas de Blanco, no habla de disturbios, sino de paz y unificación entre las familias y todos los cubanos: “Aquí vamos a estar caminando por estas calles con gladiolos en nuestras manos como única arma hasta tanto quede un solo preso político en las cárceles de este país.”

En los últimos párrafos del documento citado, los periodistas que también reclamaban la libertad de los cubanos presos en el 2003 expresaron: “A pesar de la precaria situación que afrontamos, aunque en alguna medida estamos mejor que nuestros colegas encarcelados, aseguramos que continuaremos ejerciendo nuestro derecho a informar y ser informados.”

Después de la Primavera Negra, ese capítulo oscuro de la historia de Cuba, hoy son más los que defienden ese derecho a la libre información. Las nuevas tecnologías abren el camino. Negar esa realidad a la sufrida sociedad cubana sería otro error.

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