Publicado: Mar, 18 Sep, 2012

Algo del periodismo de José Martí

marti640x480Pasan los años y José Martí no se petrifica. Este 19 de mayo se cumplen 116 años de su muerte y este hombre no se ha convertido en mármol. Está ahí, respira y anda como cualquier otra persona. Es imposible hablar de él en pasado.

Cuando recibió los disparos de las tropas españolas, montaba un caballo blanco que le había regalado un general negro (José Maceo), lo acompañaba un soldado llamado Ángel de la Guardia, cayó en un lugar donde se entrecruzan dos ríos (el Cauto y el Contramaestre), se asegura que de cara al sol, y a 45 años exactos del día en que fue izada por vez primera la que sería luego la bandera cubana.

Quizás eso no sea místico, pero es poético, y la poesía siempre es un misterio del alma.

Martí había creado un partido político en el exterior para dirigir una contienda armada dentro de la isla y organizó esa contienda. Aunó las voluntades de muchos cubanos para ir de nuevo a la lucha independentista. Los que conocen a los cubanos saben que lograr ponerlos de acuerdo es una tarea titánica.

Escribió mucho, sobre todo hizo mucho periodismo. Aunque a los 16 años, en unión de su mentor, Rafael María Mendive, creó un pequeño periódico del que le fue posible publicar solo un número, “La Patria Libre” (Semanario Democrático-Cosmopolita) y haber publicado sus escritos en varios periódicos españoles durante su etapa de desterrado.

La profesora Camila Henríquez Ureña, estudiosa de su vida y su obra, asegura que es en México donde Martí se revela como verdadero periodista, “…su labor va a expandirse y a vigorizarse, y llegará a constituir una obra inmensa, formada por innumerables artículos y notas que sin duda será imposible recorrer en su totalidad.”
En México estaba en el poder en esos momentos el sustito de Benito Juárez, Lerdo de Tejeda. Martí comenzó su labor, como colaborador en la Revista Universal. Le fue bien, y poco tiempo después redactaba editoriales. Luego se encargaría de una de las secciones más importantes de la publicación: los Boletines. Ahí se comentaba sobre los hechos de trascendencia en la vida de México en política, cultura y sociedad.

Cuando Lerdo perdió el poder, Porfirio Díaz se convirtió en el hombre fuerte. Martí, no contento con lo que pasaba, dejó México y se trasladó a Guatemala. Pero en esa nación sus intentos de hacer periodismo, sobre todo su idea de crear una revista, no fructificaron.

Cuando regresó a Cuba, la Guerra Grande había terminado, pero tras una breve estancia, fue deportado. Llegó a Nueva York y ahí comenzó la más importante y extensa actividad, no solo periodística, de toda su vida.

Casi de inmediato comenzó a laborar en la revista The Hour, y luego en el periódico The Sun. Pero unos 13 meses después, decidió trasladarse a Venezuela.

No está muy claro porque Martí decidió en esa época (febrero de 1881), sentar tienda en ese país; se presupone que la motivación haya sido de interés político. En esa nación logró fundar la Revista Venezolana. Tras la edición del segundo número, el gobernante Guzmán Blanco solicitó la presencia de Martí en su despacho. Y a poco vemos al hombre, que en la República hemos considerado como el Apóstol de la Independencia, cargar con su valija y de regreso en Nueva York.

Pero ya es un periodista consagrado. Desde la Gran Manzana comienza a enviar sus crónicas al periódico venezolano La Opinión Nacional. Luego a La Nación, de Argentina, También escribe para órganos de prensa en México y Uruguay. Y en la propia ciudad de Nueva York lo hace para la revista La América.

Lo interesante o grandioso de todo ese ajetreo e intenso quehacer periodístico, es que no parece existir nada que no tenga belleza, actualidad e importancia.

En su ensayo, “En torno a Martí: El periodista,” escrito en 1971, la profesora Enríquez Hureña, afirma: “En cualquier trabajo suyo saltan sentencias de profundo significado. Tampoco el estilo tuvo nunca en él carácter de mero artificio literario”.

Está establecido que su último artículo (inconcluso), ya en la manigua redentora fue para el Herald de Nueva York. En esa ciudad, que no hay dudas que amó, había fundado además el periódico “Patria”, para según él mismo dijo, “juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad”.

Las crónicas de José Martí sobre la vida en Estados Unidos son como un calidoscopio que se puede usar como máquina del tiempo y ver cosas de una época que quedó atrás hace un poco más de cien años. Eso sólo se logra con buen periodismo.

En algún momento, debemos reproducir algunas de esas crónicas en esta página digital. De esa manera, entre otras cosas, el equipo de Primavera Digital tendrá como colega de ruta a un brillante periodista.

 

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