Publicado: Mie, 19 Sep, 2012

Conferencia y lupus

Dentro de dos días dará inicio la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba (PCC). La fecha se ha hecho coincidir con el 159 aniversario del natalicio de José Martí, el Apóstol de la Independencia, quien no tenía nada de comunista.

Tras la muerte del teórico del comunismo, Martí escribió: “Ved esta gran sala, Carl Marx ha muerto, Como se puso del lado de los débiles merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. •

Esta será la primera vez que el PCC realiza una Conferencia Nacional, lo que en la práctica es un congreso extraordinario. Ese grupo hizo su Sexto Congreso hace unos diez meses. Estuvo casi 14 años sin realizar ninguno, aunque sus estatutos obligan (en teoría) a realizarlos cada cinco. Al parecer quieren emparejar un poco su calendario.

Entre los comentarios que se escuchan, previos a la anunciada Conferencia, está que el general Raúl M. Castro va a convertir a su hijo Alejandro Castro Espín en integrante del Comité Central del PCC y del Consejo de Estado.

Si realmente convierte a su heredero en parte de la élite de esa organización política, es asunto de ellos; de los comunistas no es dado esperar que se ciñan a la ética, pero lo de miembro del Consejo de Estado sería otra cuestión, con la que de forma inmediata habría que demostrar desacuerdo y protestar, porque el Consejo de Estado es algo que de una forma u otra atañe a todos los ciudadanos.

No obstante, en lo personal, no creo que eso ocurra. Los tiempos no son propicios para ese tipo de desatinos.

Creo que la mencionada Conferencia va a servir para reflejar, una vez más, el lupus político que padece, desde que tomó el poder, el grupo gobernante. Ellos no han reconocido a sus iguales -esos iguales tenían la capacidad o alguna posibilidad de sustituirles- y los atacaron, utilizando un sinnúmero de variantes, hasta neutralizarlos o destruirlos. La lista es larga y va desde Ché Guevara hasta el general Arnaldo Ochoa, y desde Aníbal Escalante hasta Carlos Lage.

Lo absurdo sería pensar que el país puede obtener algún beneficio de esa próxima reunión del Partido Comunista. Ellos, aunque se auto titulan fuerza superior de la sociedad y el Estado, son una ínfima minoría, y tras más de medio siglo en el poder , no han hecho absolutamente nada desinteresado, ni nada que en verdad valga la pena, a favor de la nación cubana.

Martí afirmó: “La libertad está enferma cuando la libertad es un partido.” En Cuba, la libertad no está enferma, sino que no existe. Y los cubanos tenemos que revivirla o de lo contario continuaremos como parias en nuestra propia tierra, condenados a servir a una ideología extranjera violenta y excluyente.

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