Publicado: Vie, 15 Feb, 2013

Exposición de artesanía japonesa contemporánea

yamanashi prefectural museum of artLa Habana, febrero 2013. El Museo Nacional de Artes Decorativas expone, desde el 29 de enero hasta el 9 de marzo, una muestra de la artesanía japo-nesa contemporánea, elaborada casi toda en los años 90s. Las obras ocupan dos salones de la mansión de 17 y E, en el Vedado habanero, y se dividen en seis grupos temáticos, reunidos de acuerdo al carácter y la expresión de las formas: Ostentación, Wabi –Refinamiento sutil–, Nitidez, Detalle fino, De-formación, y Flores y pájaros.

La curaduría de esta exhibición, que incluye 64 piezas de artistas diferentes, fue hecha por Masami Shiraishi, director del Museo de Arte de la Prefectura de Yamanashi, la cual se junta por el este con la Prefectura de Tokio. La co-lección fue montada por primera vez en 1996, y recompuesta en el 2006. Curiosamente, dos de sus artistas tienen el mismo nombre: Hideo Kobayashi, aunque nacieron en años distintos, 1923 y 1951.

La artesanía japonesa, que conformó su tradición a partir de las influencias que provenían de China y de Corea, fue asimilando desde el siglo XIX otras ideas y estilos artísticos que llegaban de Europa y los Estados Unidos, por ejemplo del Art Decó y el Constructivismo, que suelen usar combinaciones geométricas.

En esta exposición se muestra que varias piezas logran recrear los motivos de la naturaleza, a través de diseños refinados y tradicionales (como en la caja ornamental “Bellotas”), o más abstractos, e incluso surrealistas (como en “La luz del sol a través de las hojas”). Un caso singular, de elegante medianía en-tre ambos paradigmas (figuración/ abstracción), es el plato para dulces “Olas de la tarde”, tejido con fibras de bambú.

Las obras, aunque tengan en su mayoría un uso práctico (por ejemplo las ca-jas ornamentales, las bandejas, los tazones y floreros), pueden ser puramen-te conceptuales, como “Forma de forcejear”, y el “Límite del vidrio”. A veces, una obra utilitaria llega a buscar alturas conceptuales, tonos poéticos y filosó-ficos, a través de la metáfora o la alegoría de sus títulos: “Una pluma que flota por encima del tiempo”, “Melodía”, “Sueño de una mariposa” y “El fin de los tiempos”.

La combinación de los materiales, los colores y las formas decorativas, pue-den determinar el espíritu de una pieza. El grupo Ostentación se basa en el uso de colores deslumbrantes, del oro y de la plata. Estos metales preciosos-no sirven de fondo a la escena, sino que se integran al dibujo como un ele-mento “que sugiere suavidad y delicadeza”, según la nota del catálogo. El grupo Wabi, o la expresión natural de los materiales, resalta la sobriedad y la simplicidad de estos, en los que predomina el aspecto mate y la rudeza de la textura, con el fin de despertar una sensación de serenidad en el espectador.

En Nitidez–o formas sólidas y colores–, se exploran más las composiciones estilizadas y geométricas, los matices enteros y los tonos claros. Expresa una inclinación estética hacia lo contemporáneo. El conjunto Detalle fino, o aca-bado esmerado, se caracteriza por la perfección y la compleja belleza de los detalles.

Usa patrones dinámicos y gradaciones que aluden a la naturaleza: “Bosque” y “Llovizna de finales de otoño”. Deformación, o la belleza del desnivel, acude a las formas libres y caprichosas, que revelan un ideal de belleza que se acerca a las curiosas y suaves irregularidades que hay en la naturaleza, como las piedras de un río. Por último, el grupo Flores y pájaros resalta estos motivos en la decoración, aunque cambian según el estilo de la época y el temperamento del artista.

Es posible que entre esa variedad de obras–que van de lo tradicional a lo moderno, o que incorporan a las tradiciones japonesas los rasgos subjetivos de las vanguardias occidentales, como la jarra de Kazu Yamada–, sintamos que alguna obra cabe igualmente en otro grupo, pues la postmodernidad se ha empeñado en mezclar e indefinir los ambientes históricos y formales. Eso tal vez influyó en que la traducción de muchas palabras haya sido incorrecta, y hasta se confundan los términos: lo que llaman una jarra puede ser lo mis-mo un pote que un florero, y un tazón puede ser en realidad una bandeja. Lamentablemente, la institución cubana no tiene recursos para hacer nuevos cartones que enmienden esas erratas.

El Museo Nacional de Artes Decorativas, además de su colección permanente de arte oriental, promueve cursos, conferencias y exposiciones sobre el arte asiático, por ejemplo sobre el cultivo del bonsái.

Anteriormente, el edificio fue la residencia de María Luisa Gómez-Mena Vila, la primera Condesa de Revilla de Camargo, quien emigró después del triunfo de la revolución. Poco después la casa fue intervenida por el gobierno, y se inauguró como Museo de Artes Decorativas el 24 de julio de 1964.

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