Publicado: Vie, 15 Feb, 2013

Una fuga en la ciudad de los portales

Ciego_de_AvilaLa Habana, febrero de 2013. La fuga de prisiones más espectacular y sangrienta de la Cuba revolucionaria, la planeó un joven asesino y ladrón de banco. Tuvo como escenario la prisión de Canaleta, en la oriental provincia de Ciego de Ávila.

Murlay tenía una mente criminal avanzada. Con sólo 21 años, logró robar una joyería y entrar en la bóveda del banco donde trabajaba como mensajero, de donde sustrajo más de un millón de pesos. La policía tardó más de un año en sospechar de él.

Por esos delitos lo condenaron a veinte años. Seis años después logró fugarse de una cárcel de menor seguridad. En la huida asesinó y descuartizó a un amigo, que le estafó parte del dinero del robo del banco. Fue condenado a muerte y enviado a la prisión de Canaleta.

La Fuga de esta prisión la planeó desde el corredor de la muerte. Logró convencer a seis reclusos para que se apoderaran del edificio donde se encontraban recluidos. Primero asesinaron al carcelero de su destacamento. Después uno de los convictos, asignado a la limpieza del penal y cuya presencia en los pasillos del mismo no levantaría sospechas en horas tan tempranas, consiguió atraer uno por uno a los demás carceleros del edificio al comedor del destacamento, bajo la excusa de que su compañero reclamaba su presencia.

A medida que entraban en el comedor, eran reducidos con violencia y maniatados. Fueron asesinados cinco carceleros. Algunos murieron instantáneamente del primer golpe. Otros fueron apaleados lentamente hasta morir. Al guardia encargado de la custodia del ala de Medida de Seguridad, donde se encontraba Murlay, le pegaron con tanta violencia en la cabeza, que los sesos quedaron esparcidos en la pared y en el piso. Otros tantos guardias quedaron lesionados gravemente, uno de ellos paralítico

Ya con el control del edificio, un trabajador que no formaba parte de la fuga dio la voz de alarma. Los seis fugitivos lograron tomar de rehén a una de las mujeres del penal. No lograron acceder al cuarto de armamento, por lo que con sólo una navaja rústica en el cuello de la rehén, salieron más allá de los muros de la cárcel bajo el tableteo de los fusiles AKM de los gariteros, que disparaban al aire para amedrentarlos.

El plan de los evadidos era dirigirse al aeropuerto y secuestrar un avión. Pero la cacería aérea y terrestre organizada para encontrarlos dio sus frutos apenas unas horas después.

Todos fueron sentenciados a muerte por un tribunal, pero por razones que se desconocen, el Consejo de Estado les conmutó dicha pena por la de cadena perpetua.

En la prisión especial de Camagüey, los reos comentaban que eso se debió a que los guardias asesinados en la prisión avileña eran connotados torturadores, y que por ese motivo los reos los habían ejecutado. Pero también se dijo que entre las víctimas se encontraba un joven que había asistido a su primer turno de trabajo como carcelero.

Nardo, un cubano que no simpatiza con la revolución, dice que: “algo de cierto tiene que haber en todo eso para que el gobierno, que en el año 2000 aún fusilaba por tan sólo secuestrar una lancha, no haya fusilado a seis criminales que masacraron a sus carceleros para ir a secuestrar un avión”.

Como el gobierno aún censura en los medios de comunicación historias como estas, la versión oficial de los hechos se desconoce. Pocos se imaginan que sucesos así tuvieron lugar en la tierra del gallo implume. Entre tanto, solo conocen a la provincia de Ciego de Ávila como la ciudad de los portales y cuna de la locución cubana.

 

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