Publicado: Mie, 24 Abr, 2013

Beyoncé armó la telenovela

Caminando por la calle Salud rumbo a la calzada de Infanta, en dirección opuesta a mi destino aparece un conocido, arrastrando una carretilla con varias mercancías en oferta: Aromatizante para baños, Desincrustante y sobre todo Cloro, productos de muy alta demanda en La Habana desde que las autoridades sanitarias iniciaron una campaña con el objetivo de impedir la extensión del Cólera entre los capitalinos.

El muchachón me saluda con la novedad del momento: ¡Beyoncé está en el Saratoga! Yo le contesto que ayer pasé frente al hotel, por cierto con algunos cordones de seguridad en la entrada y gente esperando por ver asomarse a la bellísima actriz y cantante, pero no tuve paciencia para quedarme. El vendedor detiene su trabajo y continúa hablándome con sus grandes ojos bien abiertos: Se armó la tremenda cuando Beyonce salió al balcón y empezó a tirar billetes de a diez y veinte dólares. Ya tú sabes, la piñacera, con intervención de la policía que no podía controlar el tumulto. Intrigado, le pregunto: ¿Tú estás seguro de esto? ¿Tú lo viste?

¡Claro que sí, fue tremendo!… Mira, le reitero, ¿entonces te empataste con algún “cabezón”?: No compadre, era imposible meterse en aquel tumulto. Reafirmando su información, mi interlocutor argumenta: ¡figúrate!, ella es millonaria y le resulta fácil sacar de un banco cualquier cantidad de dinero y regalárselo a la gente.

Dejo al hombre ofertando sus mercancías a viva voz y claro, para nada creo en esa historia de monedas al aire. Aclaro a mis lectores no cubanos que llamamos “cabezones” a los billetes americanos por las figuras melenudas de algunos de los padres fundadores de los Estados Unidos, representadas en su papel moneda.

Encuentro en mi camino un teléfono público y pregunto a un amigo con domicilio cercano al Saratoga, aclarándome al respecto: Alguna batalla callejera hubo, por aquello de la farándula, la gente intentando tocarla, saludarla, pero de dólares al aire nada, nananina, te lo digo porque vivo cerca y mi mamá no se pierde una noticia de la calle. ¡Claro!, agrega mi amigo, ella dio propinas que aquí asombran, dado el tipo de turistas al que estamos acostumbrados.

Me sobresalta esa facilidad tan cubana para armar la telenovela, la seguridad con que se reitera el rumor si confirmación alguna, escapando a toda lógica. Es como si necesitáramos creernos ciertas cosas, escapando de la realidad y viviendo, por momentos, la esperanza de los billetes cayendo desde el balcón de un hotel, así de simple, al alcance de todos. La exageración, el mentir a sabiendas, la credulidad, marcan ciertos aspectos negativos de nuestra cultura. Es tiempo de pensar en ello cuando dejamos a un lado la hora del entretenimiento televisivo, intentando abarcar la dura realidad y comprenderla en sus múltiples dimensiones.

Por cierto, la telenovela cubana de turno aborda la historia de un mítico pueblo donde del cielo cayeron billetes “de a cien”. Evito la crítica artística, sólo señalo que es una telenovela, una ficción con determinadas intenciones moralistas. Si resulta entretenida y algo más nos enseña, bienvenida sea. Ahora bien, no olvidemos que se trata de un culebrón.

Asunto aparte es Beyoncé en La Habana, cuando la mayoría de los estadounidenses deben ocultar su presencia temporal entre nosotros, prohibida por el cuerpo legal que allá llaman Embargo y aquí Bloqueo. Resulta que si eres una celebridad no hay problemas a la hora de exhibirte en La Habana, aún siendo ciudadana de los Estados Unidos.

Tengo amigos en California con miedo a enviar una mínima ayuda a Cuba porque podrían ser encausados según las leyes de su país. Recordando lo que desde las alturas puede caer, no olvido una última versión de Batman, donde Jack Nicholson, siempre magistral en sus interpretaciones, representando a un Joker, reparte dólares desde un Globo a la multitud enardecida que en la calle intenta capturar los billetes verdes.

El famoso artista también visitó La Habana, compró puros habanos y volvió a casa sin problemas.

Finalmente sabemos que Beyoncé Giselle Knowles vino con el permiso del gobierno Americano y que saldrá ilesa frente a la justicia de su país, aunque dos congresistas cubanos americanos clamaron contra ella, por su viaje a La Habana, los gastos en un hotel propiedad del estado cubano y otras visitas en la ciudad, entre ellas a los conjuntos artísticos La Colmenita y Danza Contemporánea.

Esperando que finalmente que esta estrella norteamericana, no tenga problemas, vienen a mi mente algunas frases de una canción casi olvidada de Carlos Varela:

“En la escuela me enseñaron que en el Apartheid,

No todos son iguales y no importa la ley;

Por eso me molesto con las cosas que veo,

Escúchame brother, ¡Fuck con tu bloqueo!

Pero entiéndelo men, ¡tómalo como quieras!,

La política no cabe en la azucarera,

La política no cabe en la…

Mario Hechevarría

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