Publicado: Vie, 5 Abr, 2013

Glorias perdidas y futuro incierto

Melena del Sur. Mayabeque. El Tercer Clásico Mundial de beisbol y las ilusiones de Cuba de reeditar glorias pasadas ya son historia. Una vez más el oficio y la exacta maestría de los jugadores holandesas sacaron a la selección antillana dela lucha por los primeros lugares en el máximo escenario de la pelota internacional.

De seguro si el team Cuba hubiera logrado vencer a Holanda y pasado a la ronda semifinal del Clásico, la euforia chauvinista que nos caracteriza nos impediría darnos cuenta de los errores y deficiencias técnicas de nuestros jugadores y de los deslices tácticos y estratégicos de la dirección del equipo.

A pesar de haber tenido una mejor preparación, logrado mayor fogueo competitivo previo al evento y concedido oportunidad a varios talentosos jugadores jóvenes, en el partido decisivo se manifestaron evidentes deficiencias en la mecánica de juego y la concentración de los atletas en situaciones claves.

El caso es que unas veces los intransitables lanzadores japoneses y otras ─como en la Copa Mundial Panamá 2011─ los peloteros holandeses que ya se tornan invencibles para la otrora poderosa escuadra cubana, dejan en el camino a la representación tricolor, ganadora de veinticinco campeonatos mundiales, pero incapaz en los últimos años de saborear la miel de la victoria.

Ahora especialistas, dirigentes y aficionados vuelven a enumerar y analizar las deficiencias y carencias del plantel compuesto por los peloteros de mayor rendimiento del país, Funcionarios y comentaristas repiten hasta el cansancio que es necesario encontrar fórmulas que aumenten la capacidad de nuestros atletas para enfrentar rivales cada vez mejor preparados por estar fogueados en los circuitos profesionales de América, Asia y Europa.

Sin embargo, al disfrutar el excelente beisbol que mostró esta edición del Clásico, amen de reconocer el innegable talento de los peloteros cubanos, resulta fácil apreciar algunos elementos esenciales que los distancian de los jugadores profesionales, ya sean las grandes estrellas o los que pulen día a día su oficio en los terrenos de cualquier rincón del planeta.

El somatotipo de los atletas, el pensamiento táctico, la concentración en momentos cruciales del juego, habilidades técnicas determinantes como el toque de bola o el corrido de las bases constituyen lagunas que eventualmente colocan en desventaja a los jugadores cubanos frente a sus cada vez mejor preparados adversarios.

Sin embargo, por mucho que autoridades y entrenadores se esmeren para aumentar la calidad de la pelota cubana los resultados no van a mejorar hasta que profundos cambios de mentalidad y estructura rompan ese sistema que no se corresponde con las tendencias actuales del dinámico y complejo deporte.

Es preciso terminar definitivamente con los retrógrados esquemas que, caprichosamente, apartan a nuestros peloteros de los escenarios competitivos donde se desarrollan los jugadores de otros países. Varias naciones sin tradición en el escenario deportivo, han avanzado considerablemente gracias a esa interrelación que se concreta en los circuitos del deporte profesional. Los rivales de Cuba, aunque no se desenvuelvan en las Ligas mayores de Estados Unidos o Japón, muestran el oficio y la calidad de juego que demandan el beisbol moderno. Es preciso que nuestros talentosos y entregados peloteros puedan jugar ya en las ligas profesionales donde su calidad se verá de seguro estimulada y debidamente recompensada.

Por muchos cambios e innovaciones que se impongan al torneo élite de la pelota cubana, las carencias técnicas y materiales de las categorías inferiores y la falta de roce internacional de los atletas de llamado alto rendimiento, seguirán pasando una alta cuenta a las posibilidades reales de la selección nacional en su esfuerzo por regresar a los planos estelares. Porque para los cubanos, en la pelota, solo un resultado es admisible, alcanzar segundos o terceros lugares es simplemente perder.

Es preciso desideologizar el deporte y renunciar a ese control medieval sobre el destino de las personas. Cuba es el único país que no puede contar con el concurso de sus estrellas profesionales para enfrentar el reto del Clásico Mundial. Muy distinta seria la historia si los Kendry Morales, Aroldis Chapman, YoeniCéspedes, AlexeíRamírez, Yunel Escobar, Dayan Viciedo, Yunieski Maya, Livan Hernández y compañía pudieran vestir la franela del equipo Cuba sin ser objeto de la tan despreciable manipulación política que hemos sufrido por más de medio siglo.

Las manifestaciones recientes de funcionarios y voceros hacen pensar en una toma de conciencia sobre la gravedad del asunto. De momento el beisbol profesional dejó de ser un tabú en la tierra que contribuyó a extender este deporte por el mundo, y un programa semanal de televisión nos asoma a lo más encumbrado y moderno de este deporte en la arena internacional. Esta nueva derrota duele profundo en un país donde la pelota es pasión y cultura. Ojalá el resultado adverso impulse a los que mandan y deciden, a operar las transformaciones necesarias y urgentes que devuelvan al beisbol cubano la vitalidad y esplendor que siempre tuvo. Si la pelota cubana no cambia y se adapta a los nuevos tiempos, si prevalece la vanidad totalitaria de quienes desde el poder se apropiaron también de nuestro pasatiempo nacional, el beisbol cubano se hundirá sin remedio en el oscuro abismo desucesivas derrotas con el único y dudoso consuelo de aferrarse al recuerdo de glorias pasadas.

Montesinos3788@gmail.com

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>