Publicado: Vie, 12 Abr, 2013

La Incómoda Verdad Sobre Barbados I

Aquella mujer me reconoció de la clandestina televisión por cable y me gritó con odio en medio de la céntrica calle habanera Galiano: “Fariñas, tu eres un mercenario del Imperialismo Yanqui y cuando ellos nos ataquen, yo misma te mataré con mis propias manos, a mi hermana la mataron en el avión de Barbados”.

El castrismo en sus momentos de mayor incredibilidad nacional o internacional acude con desespero a agitar el fantasma de Luís Posada Carriles, un emblemático y temido exiliado anticastrista que usa métodos violentos para lograr la democracia. Posada Carriles no ha puesto menos o más bombas que las que hizo estallar Fidel Castro antes de 1959.

La violencia política que generó, el todavía largo conflicto entre el actual gobierno de la República de Cuba y sus opositores nacionales es una reliquia de la Guerra Fría. Posada Carriles es un producto típico de la usanza de la fuerza con fines políticos, ya en pleno desuso en el mundo civilizado, tras el ataque a Las Torres Gemelas de Nueva York, en el 2001.

Con el mayor de los cinismos posibles en una nomenclatura totalitaria como la encabezada por Fidel y Raúl Castro, junto a sus agoreros de la comunicación mediática, tanto dentro como fuera de la isla, estos manipulan toda la verdad. Puesto que el ejercicio de la veracidad es único y unilateral porque tampoco puede ser abiertamente refutado.

Cuando la verdad como concepto filosófico puede y es manoseada en las proporciones convenientes contra un adversario u enemigo político, entonces, simple y llanamente ya no es la realidad, es solo una provechosa parte de esta. Por tanto, si la llevada y traída verdad no se dice en su totalidad, nos encontramos ante el engaño y la manipulación.

Es cierto, uno de los tantos grupos anticastristas que se sienten traicionados como revolucionarios por haber luchado para una Democracia Representativa, voló en pleno vuelo un avión de la compañía Cubana de Aviación, el 6 de octubre de 1976. En ese doloroso incidente de violencia política perecieron 73 personas, incluidos ciudadanos coreanos del norte, cubanos y guyaneses.

Los apologistas del castrismo se concentran en asegurar al mundo, que la principal motivación de este ataque fueron los integrantes del Equipo Nacional Juvenil de Esgrima de Cuba. Unos jóvenes de su tiempo, por ser unos manipulados seguidores del totalitarismo, pero alejados de la verdadera intriga política que también volaba en aquel avión.

Otros procastristas afirman a todos los vientos, que se trató de una venganza, porque estos deportistas cubanos habían logrado todas las medallas de oro en una competencia en Venezuela. Y tratan de dar un matiz de impotencia malsana por parte de los exiliados respecto a sus compatriotas filocastristas y buenos atletas por demás.

Sin embargo, a los cadetes militares cubanos a finales de los años 70 y principio de los 80 del pasado siglo XX, entre los que me encontraba, se nos dijo otra “verdad”. Eso fue en la Escuela Superior de la Contra Inteligencia Militar “Comandante Arides Estévez”, según el general de división Germán Barreiro Caramé, del Ministerio del Interior, hoy olvidado por defenestrado.

Unos días después, en otro coloquio esta misma “verdad” nos resultó confirmada por el también general de división Carlos Fernández Gondín, en estos momentos viceministro primero del Ministerio del Interior. Durante el primer lustro de la década del 80 en la pasada centuria, esta “verdad” se mantuvo entre los estamentos militares de la isla.

Pero desde hace un tiempo, y muy sospechosamente esta misma “verdad” ya ni se menciona en los predios castrenses del archipiélago y ni hablar de la sociedad civil. Esta muy significativa e incomoda “verdad”, hoy es contraproducente para la hipócrita imagen pacifista, que desean venderle a la opinión pública sobre el gobierno cubano actual.

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>