Publicado: Lun, 22 Abr, 2013

La Incómoda Verdad Sobre Barbados II

Se trata de una “verdad” demasiado perturbadora para la visión antiterrorista que posee la inmensa mayoría de los ciudadanos del planeta. Porque sería un tácito reconocimiento de que los gobernantes castristas, quienes siempre han sido los mismos hace más de cinco décadas, también se dedicaron a aupar el terrorismo como modo de hacer política.

Esta otra “verdad” es que dentro de esa nave aérea derribada, viajaban un significativo grupo de oficiales cubanos del Departamento Liberación, que públicamente se denominaba Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, regentado en aquel momento por el celebre comandante Manuel Piñeiro Lozada, apodado “Barba Roja”.

Dentro del conjunto de víctimas de ese acto violento, estos oficiales se pueden identificar, porque todos debajo de su nombre, pertenecían al Instituto Cubano de la Pesca. La nómina era real, solo que estos ejecutaban otras funciones secretas, como abastecer a los distintos grupos de guerrilla urbana o rural en América Latina y África.

Durante las décadas de los años 60, 70 y 80 del siglo anterior, operativos cubanos camuflados de pescadores, llevaban armas y hombres a los distintos continentes para fortalecer enfrentamientos violentos. A mediados de los años 70, lograron tener bases logísticas en Guyana y Surinam, ambas naciones localizadas en la costa atlántica de América del Sur.

Desde esos puntos podían llevar armas, municiones y hombres a todo el litoral en el Océano Atlántico de África y América. Muchos de los oficiales que fueron ultimados por el atentado al avión de Cubana de Aviación, eran unos predicadores conscientes de la violencia, con el objetivo de exportar la revolución cubana y perturbar los procesos democráticos.

Si se reconoce la principal motivación de hacer estallar en la isla de Barbados esta aeronave cubana, a su vez, se tendría que aceptar oficialmente que Cuba practicó el Terrorismo de Estado en América y África. Una cuestión poco lucrativa para los momentos actuales, donde se dice oficialmente combatir al terrorismo de cualquier tipo y en todos los terrenos.

Esta es una de las tres ramas de la Inteligencia que aún posee Raúl Castro Ruz personalmente, para aspirar a subvertir la Democracia Representativa en el planeta. Solo que ante los cambios en el mundo y la desaparición del Campo Socialista Europeo, junto a la Unión Soviética, terminó este matiz político-ideológico del terrorismo.

Una pregunta algo incomoda sería: ¿Por qué el gobierno de la República de Cuba, que estaba sobre aviso respecto a un próximo atentado aéreo, dejó que un grupo de atletas jóvenes e inocentes, coincidieran en un mismo vuelo con oficiales subversivos castristas?

¿Acaso el estado totalitario cubano necesitó este incidente para hacer propaganda proselitista? ¿Recurrió el castrismo como sistema político-social, a la victimización de los segmentos más vulnerables, para manipular a las opiniones públicas nacional e internacional?

A los observadores de la realidad nacional de hoy, les preocupa que periodistas y analistas políticos del exilio, además de la denominada “mafia cubano-americana”, no enfaticen más en este aspecto. Para otros es altamente sospechoso pensar que “lo del 6 de octubre de 1976, fue un ataque a militares subversivo castrista fuera de su país”.

Muchos creen a pies juntillas, que lo esencial es lo que no se ve, y sería bueno agregar también, lo que no se dice, una frase sacada de esa obra universal y magistral (El Principito). La algarabía contra Luís Posada Carriles es una manera ladina de desviar la atención sobre la situación interna cotidiana y evitar reconocer las antiguas y presentes tendencias terroristas del castrismo.

Guillermo Fariñas

 

 

 

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