Publicado: Vie, 5 Abr, 2013

La revolución energética se fue a bolina

Reparan sistema eléctrico soterrado en Centro HabanaSanta Fe, La Habana. ¨Cuando el dictador cubano Fidel Castro muera, la historia le sacará las cuentas¨. Así me dice una vecina en su desesperación cuando se pasa el día entero sin corriente eléctrica en su oscuro apartamento de Santa Fe, pueblo costero de La Habana, colindante con el antiguo reparto aristocrático Biltmore, donde actualmente vive Fidel.

En el 2000, cuando Cuba se preparó para afrontar el alza de los precios del combustible, a Fidel Castro le pasó por la mente iniciar la Revolución Energética frente a la lamentable realidad cubana: sólo el 70 % de las escuelas del país estaban electrificadas, un alto por ciento de familias no disponían de electricidad y La Habana, con sus dos millones de habitantes, esperaba por una inversión de millones de dólares para que sus calles, durante años como boca de lobo, pudieran contar con las luminarias necesarias.

Ese año, y por primera vez en nuestra historia, las tres provincias occidentales, y la capital del país, permanecieron a oscuras durante más de 24 horas, debido a una simple tormenta.

Hoy, dos o tres veces a la semana gran parte de los cubanos se quedan sin luz eléctrica el día entero. Cuando los vecinos llaman al 1888, para pedir información a la Empresa Eléctrica, responden lo mismo: Mantenimiento.

Pero es falso. Sencillamente no quieren decir que están sustituyendo los nuevos postes de hormigón por los de madera, iguales a los que fueron suprimidos en el 2006, al inicio de la Revolución Energética.

A partir de esa fecha, con mucha frecuencia se producen largos y frecuentes apagones por sorpresa, desniveles en el voltaje, cortos circuitos y otras graves afectaciones producto del óxido que acumulan las vigas de los postes de hormigón.

Al respecto, muy poco ha explicado la prensa oficialista sobre el cambio de postes. Ni siquiera Fidel Castro lo dijo en 2006, cuando a finales de mayo se refirió a que la recuperación energética era una prioridad máxima para su gobierno.

Pero, ¿quién mandó a sustituir los postes de madera por los que han agravado el sistema eléctrico en Cuba? ¿Por qué el gobierno no ha explicado a qué se deben tantas afectaciones diarias, sobre todo los desniveles de voltaje que han desbaratado los efectos electrodomésticos, sin que haya organismo estatal alguno que los restituya?

¿Fue acaso Carlos Lage, miembro del Consejo de Ministros, convertido en chivo expiatorio, acusado poco después de indigno, por el propio caudillo? ¿O es culpable el pueblo, que a partir de 2005 sufre la subida de las tarifas eléctricas al 2 mil por ciento?

El 20 de enero de 2007, en pleno auge de la Revolución Energética, todo el país sufría de afectaciones con el suministro de energía eléctrica. Durante una comparecencia en el programa Mesa Redonda, de la televisión, el propio Fidel Castro aceptó la derrota de esa otra Revolución: ¨Pese a los dos mil millones de dólares invertidos en mejorar el sistema eléctrico de nuestro país, los problemas en el suministro eléctrico continúan y cada vez resulta más difícil resolver las deficiencias que se presentan a diario “.

En aquellos momentos, los cerebros cubanos alegaban que los cortocircuitos que ocurrían de forma sorpresiva, se debía a los frentes fríos que entraban del Norte y no a los postes de hormigón. Sólo el sistema soterrado, construido en los primeros años del siglo pasado, en Centro Habana y La Habana Vieja, no sufría de afectaciones. Sin embargo, la tecnología china que mantiene el soterrado, al no poder soportar la carga eléctrica del sistema, permite estallidos de graves proporciones.

Queda la interrogante de una frase de Fidel Castro: ¿Habrá un antes y un después de la Revolución Energética de Cuba?

Santa Fe, 2013

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