Publicado: Lun, 22 Abr, 2013

Telesur. ¿Donde está nuestro norte?

Vedado, La Habana. Los cubanos somos víctimas (¿otra vez?) de un nuevo e impensable bombardeo informativo. Telesur, la multinacional venezolana con asesoramiento cubano y flecos de Uruguay, Nicaragua y Bolivia, refuerza la opinión única en la isla, ahora matizada con sofisticada tecnología, caras nuevas y acentos suramericanos.

Telesur, una supuesta televisora internacional, castiga desde principios de marzo al público cubano con la presencia permanente del ex presidente venezolano Hugo Chávez, y mensajes políticos a favor de sus sucesores. De tal manera, los interesados en la nueva programación, ya regresaron a las rutinas anti-televisivas.

El canal inter-estatal Telesur, tiene más de siete años en el aire. No obstante comenzó a trasmitirse en tiempo real en Cuba el pasado 20 de enero. Seis semanas antes del anuncio de la muerte, y faraónico entierro del ex teniente coronel de paracaidista Hugo Chávez. Antes de eso, solo se trasmitía desde el año 2007, Lo Mejor de Telesur, un entramado novedoso para nuestro público de documentales y visiones sobre América Latina… y Dossier, un “venenoso y tergiversador” programa de análisis político, conducido por un pretensioso y agresivo señor de nombre Walter Martínez.

También trasmitía Vamos a Conocernos e Impacto económico, todo en un compacto de dos horas de programación diaria, y de manera diferida.

Pero la mayor irritación a la tele audiencia cubana en el último mes, es la fastidiosa presencia en Telesur de la imagen del golpista de 1994. Su presencia en el Canal Educativo 2, es extrema.

La programación, repetitiva y machacona en especie de realityshow al Gran Hermano, alcanza documentales y entrevistas de personas de los más disímiles orígenes que alaban constantemente al caudillo llanero. En remedo tropical del culto a la personalidad de Corea de Norte y China comunista.

Para muchos cubanos en el segmento intelectual alto y medio, la entrada de Telesur a sus pantallas fue “una bocanada de aire fresco”. La referencia de los encartonados y mojigatos noticiarios cubanos es más que suficiente para entender el problema.

Estudios de audiencia hechos públicos en EnVivo, una publicación especializado en temas de comunicación, informan que Lo mejor de Telesur constituyó uno de los espacios más vistos por el público de la isla. Según Fabio Hernández, Director de Programación del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), “interesan la programación informativa, los reportajes especiales, también los documentales y la amplia gama de programas especiales”.

Pero eso pudo ser antes de la implosión chavista. Ahora y luego de ese paso atrás para los revolucionarios latinoamericano que representa la muerte del caudillo llanero, el televidente interesado en noticiosos volvió a apagar el televisor.

No solo Chávez inunda los televisores cubanos a través de Telesur. Nicolás Maduro, su delfín político y el elegido por el gobierno cubano, es el otro que satura la pantalla con su presencia.

Maduro y su Combo, devuelven al televisor cubano el discurso apocalíptico y revolucionario, que caracterizó a Fidel Castro Ruz. El regreso de esa retorica incendiaria, de división de clases y lucha contra el imperialismo, es rechazada por el gran público que da por buena la discreción de las intervenciones públicas del hermanísimo General Presidente.

¿Pero, de qué hablamos? Telesur está copada hasta el cuello de los interventores y censores del departamento ideológico del Comité Central comunista. Los que controlan la televisión cubana, encabezados por ese Joseph Goebbels tropical que responde al nombre de Ovidio Cabrera.

Bajito, regordete, pelado a lo militar, ese jabao que tiene un parecido increíble con el General panameño Manuel Antonio Noriega, es el gerente del proyecto. A partir del 2005 y cumpliendo órdenes del bunker castrista y en especifico de Coronel Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico, se dio a la tarea de controlar el canal recién nacido y eliminar cualquier vestigio de liberalismo y pluralidad. Con ese objetivo organizó una reunión en el cuarto piso del ala sur del edificio del Comité Central comunista en la Habana, donde participaron oficiales de la DGI en servicio y otros en reserva, además de especialistas del tema Comunicación Audiovisual del ICRT y del Centro de Investigaciones Sociales del partido comunista.

Establecida la estrategia se reunió un grupo de especialistas cubanos y se les trasladó a Venezuela para construir un medio que tomó lo más sofisticado de las tecnologías de la comunicación y lo más conservador del pensamiento autoritario antillano. La intención, evitar un enfoque equilibrado, decente y plural, propio del periodismo continental. Introducirlo en el corralito del control, la manipulación de la información y la imposición de la censura temática. Vender la imagen de América Latina, como su proyecto estratégico igual que cincuenta años antes hizo Ricardo Masseti al inaugurar en la Rampa habanera la Agencia Prensa Latina (PL).

Decenas de técnicos, periodistas, analistas y hasta oficiales de la dirección de inteligencia del Ministerio del Interior cubano se trasladaron a Caracas, a trabajar en Telesur. Algunos como comentaristas y presentadores y otros como asesores y analistas para temas relacionados con Estados Unidos, África, Asia, Oriente Medio, Europa y Latinoamérica. Además, los castristas controlan la estructura general de canal, a través de la Dirección General de Información, la de Programación y la Vicepresidencia de Contenidos.

Si en un principio la programación era generalista, a partir del 2012 Telesur copio el sistema de CNN, Al Jazeera y Al Arabiya, se consagró como un canal de noticias con una amplia red de periodistas para dar cobertura a los sucesos que la izquierda malinche, identifica como importantes para sus intereses.

Fabiola López, corresponsal de Telesur en La Habana, afirma que para los cubanos es novedoso observar el canal puntero de América Latina, en tanto es una tecnología que une el “show televisivo contemporáneo con responsabilidad, divulga contenidos objetivos, veraces”.

Sin embargo la pregunta es porque ese nivel de injerencia en el espacio radio eléctrico cubano con un mensaje tan alejado a su público. Involucrado sorpresivamente en algo que desconocía en absoluto. Nombres de políticos venezolanos, instituciones políticas y cívicas, lugares y comunidades. Reingresando en un discurso político, que quedaba desde el 2006 en las reflexiones de Fidel Castro Ruz, y en los últimos días, ni en eso.

Es cierto que la transmisión por Telesur de las exequias de Chávez (diez días de duelo y millones de dólares gastados en las fastuosas actividades que incluyeron el paso de aviones de combate sobre el féretro), eclipsó para siempre cualquier homenaje que se le pueda hacer al muy enfermo Fidel Castro Ruz, cuando la guadaña venga a recogerlo. El hasta ahora adalid de la revolución cubana y latinoamericana, quedó en un segundo plano, tras el impensable culto a la personalidad que trasmite la tele emisora.

Es posible que el gobierno militar quisiera cortar las transmisiones ahora mismo de Telesur. No comparte la tesis de dos países un gobierno que le costara tan caro a Carlos Lage y Felipe Pérez. Pero, depende mucho del petróleo venezolano para no permitir esa pequeña injerencia.

Telesur no liberaliza la programación nacional de audiovisuales, nuevamente la encadena y la deja sin orientación.

 

aleagapesant@yahoo.es

 

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