Publicado: Mie, 29 May, 2013

A telón cerrado, derechos violados

Hospital para reclusos-1Arroyo Naranjo, La Habana. Las imágenes mostraban literas milimétricamente alineadas y con banderas cubanas empotradas en sus barras laterales, colchones de espuma vestidos con pulcras sábanas, entrevistados vestidos de gala, comedores de primera y una asistencia médica de altos quilates.

Estas fueron algunas de las prisiones de Cuba vistas desde la prensa oficial, audiovisuales lanzados por Cuba Visión Internacional a finales de abril, gracias al casting organizado desde al alto mando del Ministerio del Interior (MINIT).

Las páginas de los diarios oficiales se sumaron a la “contraofensiva mediática”. El órgano del Partido Único (Granma) dijo que el 27 % de los reos en el reclusorio Combinado del Este, en La Habana, trabajan y son remunerados igual o mejor que los empleados en libertad. La educación también hace su parte. Los reos pueden estudiar carpintería, albañilería, Licenciatura en Cultura Física e incluso, si no han cometido atentados contra la integridad física de otra persona, pueden optar por estudios de enfermería.

Todo fue nítido y coherente en los reclusorios escogidos. No podía ser de otra forma en el Combinado del Este, la prisión de menores de San Francisco de Paula, la cárcel de mujeres de Santiago de las Vegas, los correccionales de San Agustín, Cuatro y Medio y Horquita.

Pero en la isla socialista se extinguieron los incrédulos. Cualquier cubano tiene un pariente tras las rejas, máxime cuando la población penal ronda los 70 mil reclusos, más de 60% por delitos económicos. Se sabe que los materiales fueron súper editado al más alto nivel, con grandilocuentes resultados en materia de reeducación, nada más para mostrar -en minutos- una supuesta “prioridad gubernamental” que abarca más de 200 prisiones cubanas, 155 de éstas con “régimen abierto” (Centros de Trabajo y Estudio).

Pero ya cerró el telón. El reality show montado por el oficialismo fue el preludio de un examen solicitado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH) a principios de mayo, sobre la situación de los derechos y libertades fundamentales en la isla comunista. Cuba recibió 292 recomendaciones y su embajadora en Ginebra, Ana Rodríguez Camejo, adelantó que su gobierno las aceptará y las implementará en septiembre próximo, “según nuestras posibilidades y la evolución de las circunstancias”.

Ya cerraron los pestillos a la prensa nacional e internacional y todo vuelve a la normalidad en los centros penitenciarios: regresamos a la sopa de macarrones, los hacinamientos, los reclusos que se suicidan, las golpizas por parte de los carceleros y las postas médicas con ungüento para todo tipo de dolencias.

Pero la realidad es otra, a telón cerrado los abusos son incontables e incuestionables, muy por encima de lo que el vice-fiscal general de la República de Cuba, Rafael Pino, mostró en su informe ante la Convención Contra la Tortura de las Naciones Unidas (ONU) el pasado año. Este expuso que de 236 denuncias por malos tratos a reclusos y detenidos, la Fiscalía General de la República de Cuba había condenado a 47 agentes del orden interior. El total de denuncias, recogidas en el período 2007 – 2011, fue publicado por la revista “Legalidad Socialista”, Órgano de la Fiscalía General.

Está por ver si Cuba vuelve a permitir que los delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) visiten las cárceles de la isla, algo que no se realiza hace 23 años (1989).

Las 132 naciones que evaluaron al gobierno cubano en Ginebra quedaron aducidas por su informe. La explotación indiscriminada de reclusos en Cuba se llama ahora “vinculación laboral” y la reeducación ya no está en las palizas o las celdas de castigo, sino en los conjuntos musicales y los equipos de pelotas integrados por prisioneros, activados todos para la emergente cobertura nacional e internacional. Más bien para la segunda.

En las prisiones cubanas las “posibilidades y circunstancias” son las mismas de hace cinco décadas, lo que significa que las recomendaciones hechas a Cuba ya están barridas bajo la alfombra. A telón cerrado, derechos violados y cero delegados del CICR.

odelinalfonso@yahoo.com

 

Odelín Alfonso Torna

Odelín Alfonso Torna es periodista independiente y miembro de APLP

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