Publicado: Lun, 6 May, 2013

Animando sonrisas, un grupo civil

La Habana. Durante el último medio siglo, el pueblo cubano ha aprendido que el régimen comunista es sinónimo de arbitrariedad, coacción, despojo y atropello. Situándose exactamente como el único responsable de la marginación que sufren todos los estratos sociales de esta nación.

Mientras la mayoría de las sociedades del mundo procuran cada vez más ensanchar sus fronteras para la búsqueda de libertad y progreso, la sociedad cubana está impedida de procurarse los anhelos de la felicidad humana que les corresponde justamente por eso, por ser humanos.

Este reto titánico, se eterniza desde hace más de medio siglo, gracia al cautiverio revolucionario, -devenido en afrenta a la dignidad humana-, que trajo la llegada al poder de un grupo de hombres armados encabezados por Fidel Castro, quienes desde entonces, sumieron a la nación en la más terrible pobreza de toda su historia. Y lo peor es que, esta pobreza no solo fue física, sino también humana y espiritual.

La inimaginable marginación que vive la población cubana, a costa de la imposición del sistema comunista que, en su comprobada ineficiencia imposibilita el disfrute de ejercer los derechos humanos de todos los ciudadanos. A tal punto que, derechos tan elementales como: escoger que leer, que aprender, que ver y que comer, aunque parezca absurdo, no están al alcance de la mayoría de los cubanos; y lo más nefasto: la imposición de las ideas que deben profesar, y a que líder deben adorar, es una premisa que no tienen discusión de ningún orden.

Todos los que se muevan fuera de estas ilaciones, son tildados de traidores a la patria, o en el mejor de los casos son vilipendiados con otros epítetos que los demoniza a los ojos de la sociedad.

Quien mejor para ejemplificar los azotes de la marginalidad que la sociedad civil cubana que, junto a los partidos y movimientos políticos de la oposición, y otras organizaciones, deben interactuar siempre bajo la represión sagaz de la policía política castrista, a quien le han dado la inmoral tarea de paralizar la lucha por la democratización, la vida y el progreso nacional.

Quien puede rebatir la ausencia de marginalidad en la isla, cuando precisamente organizaciones sumidas en su propia marginalidad, ofrecen apoyo a diferentes sectores de barrios, precisamente marginales y donde la atención del gobierno es pésima o nula.

Ahí está el ejemplo del proyecto “Animando Sonrisa”, una idea autónoma de un grupo independiente de la sociedad civil cubana. Este promociona la cultura y el debate sin el más mínimo reconocimiento ni apoyo gubernamental, y se las ha ingeniado para recorrer las periferias de diferentes ciudades del país para llevarle a un grupo importante de niños, en extrema pobreza, una sonrisa, un lápiz, un libro, y hasta una actuación teatral. Todo en aras de hacerles sentir que en su marginalidad no están solo.

Mientras el gobierno comunista de Cuba no cambie su mentalidad y se ponga a tono con los nuevos tiempos que corren, peor será el resultado del juicio que sobre él sobrevendrá.

Si bien es cierto que el actual gobernante cubano, Raúl Modesto Castro Ruz, en su mandato ha ofrecido a la población migajas que ridícula y malvadamente habían sido trasquiladas por su hermano, también es cierto que aun no se mueve hacia medidas concretas que protejan a la sociedad de la marginación.

En tal sentido una nueva constituyente y un llamado a elecciones libres, sería una magnifica lección. De hecho si pensara en esto estaría también fraguando un pedestal personal.

Leonpadron10@gmail.com

 

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