Publicado: Mar, 21 May, 2013

Argumentos válidos

Artemisa. Cuando el gobierno cubano es criticado por cualquier motivo, sus simpatizantes arguyen los denominados “logros de la revolución” como respuesta, aun cuando lo criticado no tenga nada que ver con la salud, la educación, el deporte o la seguridad social.

Ejemplo de ello lo brinda el periplo de la bloguera Yoani Sánchez por algunos países de América y Europa durante el cual, admiradores de lo que queda de la revolución, tiraron a la palestra estos supuestos logros para contrarrestar sus descripciones de la realidad cubana que los medios oficiales ocultan y sus crudas críticas al grupo de poder y el sistema impuesto por ellos.

Griterías, ofensas, rasgadura de vestiduras y otros argumentos que no vienen al caso, son repetidos por aquellos que ya no encuentran razones para defender lo indefendible: las violaciones sistemáticas e institucionalizadas de los derechos humanos, la pobreza generalizada por la inexistencia de mecanismos económicos que creen riquezas eficientemente, la extendida corrupción gubernamental y otros males. Las ansias de continuar libando las mieles del poder, de controlar y someter a la población a sus caprichos, de ensalzar los supuestos logros y no solucionar sino echar la culpa de todos los males al embargo norteamericano, constituyen el derrotero de la dictadura.

De los logros solo quedan recuerdos de cuando los subsidios soviéticos los permitían mantener a pesar de sus grandes costos. Desde el comienzo de la crisis denominada eufemísticamente “periodo especial” en tiempos de paz, los logros han entrado en una carrera imparable hacia su disfuncionalidad. Estos argumentos cada día servirán menos pues la permeabilidad de la censura oficial, gracias a los medios modernos de comunicación y los numerosos viajes de cubanos hacia y desde el exterior, permiten conocer que los supuestos logros se disfrutan en otros países sin que sus ciudadanos tengan que renunciar a derechos, libertades y oportunidades de mejor vida.

En la actualidad, un creciente número de gobiernos se ocupan cada vez más, y más intensamente, de lograr el acceso universal y gratuito a la educación, la salud, a garantizar la seguridad social y a la reducción de la pobreza y la marginalidad en sus países, al menos motivados por lograr mayor número de votos en las siguientes elecciones. Buscan en esos países crear mayores riquezas a partir de las cuales mejorar y extender las prestaciones sociales. En Cuba, el deterioro de dichas prestaciones deriva de la falta de voluntad política y el empantanamiento en la pobreza generalizada al punto que ya parece ser endémica.

Ningún opositor se ha manifestado nunca a favor de eliminar los supuestos logros del socialismo y si de los errores, fallas y malas intenciones de dicho sistema. Basta con revisar los archivos de sitios Web en que han publicado históricamente los periodistas independientes y otros actores de la sociedad civil no reconocida oficialmente para comprobar esta afirmación. Así las cosas, es de esperar que pronto los incondicionales, admiradores y otros comparseros del castrismo tengan que buscar nuevos argumentos para defender lo que aún denominan revolución cubana, ya que sus viejos argumentos no resultan válidos

 

Por Moisés Leonardo Rodríguez

corrientemartiana2004@gmail.com

 

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