Publicado: Jue, 30 May, 2013

Quién manda en la Central de Trabajadores

100_4018La Habana. El vigésimo Congreso de la central de Trabadores de Cuba (CTC), anunciado para celebrarse en el próximo noviembre, ha sido pospuesto para el primer trimestre del 2014.

Esto quedó determinado el sábado 25 de mayo en una reunión, denominada “Pleno”, de dirigentes de esa entidad que estuvo presidida por el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura.

El conclave, además, nombró para presidir la Comisión Organizadora del Congreso a Ulises Guilarte de Nacimiento; un individuo que hasta seis días antes era el Primer Secretario del Partido Comunista en la provincia de Artemisa, y que al ser liberado de su cargo, el periódico oficial Granma dijo que le serían “asignadas nuevas responsabilidades”.

No hay dudas al respecto, este personaje va a ser el próximo Secretario General de la CTC. ¿Quién lo escogió si aún faltan entre siete y diez meses para efectuar el Congreso?

Los mismos que llevan decenios designando a todos los secretarios generales de esa “ONG”.

El actual Secretario General de la CTC. Salvador Valdés Mesa, era, antes de ocupar ese cargo, el Secretario del Partido Comunista en la provincia de Camagüey, y actualmente es, al mismo tiempo, miembro del Buró Político de ese partido gobernante e integrante del Consejo de Estado.

Nada de esto es extraño, la CTC no responde ni representa para nada a los trabajadores. Es simplemente parte del engranaje de control del régimen militar de ultra izquierda sobre la sociedad.

Quizás una de las pocas cosas que diferencia al Nacional Socialismo del Comunismo, es que el primero era más desembozado, es decir mucho menos hipócrita que su similar.

Por ejemplo, los nazis jamás quisieron hacerse pasar por demócratas, ni por representantes de la clase obrera, ni por salvadores de los humildes como han hecho siempre los comunistas a sabiendas que todo eso es falso.

¿Qué hace la CTC a favor de los trabadores? Nada, absolutamente nada. El salario promedio en Cuba no llega a 20 dólares mensuales. Si al menos hubiera un obrero, o alguien que alguna vez fue obrero, al frente de esa entidad entendería que eso es terrible para toda la sociedad.

Un salario como ese en un país donde el propio Estado comercializa la carné de res a más de 8 dólares el kilogramo y a más de 14 el de café, anula la motivación para producir y alienta la corrupción.

La paradoja existente en Cuba está a la vista de todos, Nadie puede vivir del salario, eso es totalmente imposible, pero la gente vive.

Dejando al margen las remesas familiares porque estas las recibe una minoría, la subsistencia es posible porque delinquir es lo usual. Y en esto lo tremendo es que esa práctica es vista por la sociedad como algo adecuado.

Estamos en un punto, sin tener a mano estadísticas, en cuanto a finanzas y economía, en que al parecer sería mucho más rentable llevar el salario mínimo al menos a 100 dólares mensuales para de esa forma, no sólo incentivar el deseo de trabajar, sino además bajar “las búsquedas” (robar o hurtar) en los centros de empleo en una considerable proporción.

Si la CTC se despegara en algo de la foránea ideología comunista, y fuera en alguna medida depositaria de los intereses de los trabajadores, la nación entera obtendría algún tipo de beneficio. Pero eso es difícil de que suceda porque los gobernantes tienen como objetivo primario mantenerse en sus cargos para garantizar sus beneficios personales y de casta, y para eso necesitan también que la Central de Trabajadores de Cuba continúe respondiendo a sus intereses.

josefornaris@gmail.com

 

José Antonio Fornaris

Periodista independiente. Presidente de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP)

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