Publicado: Mie, 29 May, 2013

Si las oportunidades estuvieran en casa…

Exiliocuba2Artemisa, mayo de 2013. Duele y al mismo tiempo alegra que quienes prestan servicios en el exterior como colaboradores puedan con su salario obtener en dos o tres años lo que no pueden con 20 de trabajo en la isla, alegra por ellos y los suyos, duele porque no puedan en su propio país lograr iguales resultados con esfuerzos similares.

A pesar de que el Estado cubano se apropia de la mayor parte de lo que pagan por su labor los gobiernos o instituciones privadas que los contratan, logran al regreso comprar viviendas, autos, equipos electrodomésticos y ropas que nunca soñaron con obtener a partir de los salarios nacionales.

Esa es la motivación primaria y esencial para la casi totalidad de los que se brindan como colaboradores, amén de la vocación de servicio al prójimo que, en mayor o menor medida, puedan poseer algunos de ellos unida a la curiosidad humana de conocer otras tierras.

Ernesto, de 42 años, regresó en febrero de una de las islas del Caribe después de dos años de trabajar como técnico en imagenología (imagen médica) en una clínica particular. La separación y la estancia prolongada en tierra ajena se compensan pues ya puede arreglar la vivienda en la capital que le donó un tío desde años atrás, el auto lo comprará para su hijo y el hogar cuenta con todos los electrodomésticos propios de la vida moderna en las sociedades tecnológicamente avanzadas.

Antes de la misión, la familia de Ernesto debía vender por la izquierda turrones de maní que confeccionaba su padre y otras chucherías para lograr un sustento menos menesteroso al que le sometían los salarios de técnicos de salud pública de él y su esposa, al respecto confiesa “Vivía al día y por eso nunca pensé que podría hacer habitable la casa que me donó mi tío y, de auto y el confort que brindan los equipos modernos ¡ni soñar! nunca pensé que sería posible”.

Katia es también vecina de Cabañas, pequeño pueblo del norte de la provincia Artemisa, que vino de vacaciones después de un año en Venezuela como instructora de arte. “En mi casa somos muchos y está en mal estado, pienso, cuando regrese de la misión, comprar una casa en Artemisa pues solo así podre tener hijos antes de entrar en edad de alto riesgo para ello, ya tengo 32 ¡imagínate!”

El carácter totalitario y las desacertadas políticas públicas que ha impuesto Raúl Castro como intentos de solucionar la crisis nacional, no tienen en cuenta que la creación de riqueza nacional es directamente proporcional a las oportunidades que encuentren en su propio país los creadores de dicha riqueza.

Exportar fuerza laboral a parajes donde cuentan con condiciones adecuadas de trabajo, salarios suficientes, reconocimiento social y libertad profesional, sería admirable si se acompañara de la creación de oportunidades iguales también en la propia casa.

POr Moisés Leonardo

corrientemartiana2004@gmail.com

 

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