Publicado: Mar, 18 Jun, 2013

Ayuda a la oposición

Opositores recuerdan a Zapata.Es un secreto a voces que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID, por sus siglas en inglés-, ayuda a que los miembros del Movimiento de Derechos Humanos y a los periodistas independientes de Cuba no se mueran de hambre. Asunto muy incómodo y fatal para la dictadura castrista, que desde sus inicios, trató de librarse de toda oposición e hizo famosa aquella frase, en boca de su dictador: “Que se vayan, que se vayan”.

Así, se fueron marchando, pero no todos. No sólo cientos de miles pertenecientes al pueblo, sino destacados opositores pacíficos al régimen, expulsados de sus centros laborales. Impedidos por el régimen de buscarse el sustento suyo y de los hijos, para que se fueran, para salir de ellos.

De esa forma, la isla comenzó a tener un solo dueño, una sola voz, una sola cabeza. Los que pensaban por sí mismos, tenían que irse. Era una orden del Comandante en Jefe: Que se vayan, que se vayan, repetía en sus discursos.

Eran los tiempos en que el Movimiento de Derechos Humanos, hoy compuesta por miles de hombres y mujeres en toda la isla, no recibía ningún tipo de ayuda material de un país amigo. Y más atrás, eran los tiempos de “cuando nadie escuchaba”, cuando las cárceles se llenaban de opositores políticos, se fusilaba, se torturaba, se violaban sistemáticamente los Derechos Humanos.

Hoy, quienes componen decenas de organizaciones y partidos políticos, calumniados y reprimidos por la dictadura, han podido mantenerse en el país gracias a la ayuda material y moral de Estados Unidos, para que lleven a sus mesas un bocado de comida, ni desaparezcan en las cárceles.

En vez de miles, hoy seríamos millones de opositores y periodistas independientes los que luchamos pacíficamente contra una dictadura que lleva en el poder más de medio siglo.

Hemos perdido, porque se vieron precisados a marcharse, a valiosísimos luchadores por la democracia, porque la ayuda material no llegó desde los primeros momentos, cuando en 1987 un pequeño grupo de luchadores por los Derechos Humanos, liderados por el valiente e inolvidable Ricardo Bofill, comenzó una lucha contra Goliat.

Hoy, con orgullo, podemos decir que en nuestro Movimiento, contamos con muchos veteranos que, pese a su avanzada edad, siguen luchando abnegadamente por la libertad de nuestro país, gracias a la ayuda material y el apoyo moral que se recibe.

Como bien dijera recientemente en el Miami Dade College de Miami la opositora Berta Soler, responsable de la organización Damas de Blanco, “Todos necesitamos oxígeno, porque el gobierno cubano nos quiere asfixiar, negando puestos de trabajo, beneficios de educación y otros servicios públicos a los activistas de la oposición y sus familiares”.

Santa Fe, junio 2013

Por Tania Díaz Castro

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