Publicado: Mie, 12 Jun, 2013

Agredidos por el CENESEX

512px-FlyingrainbowflagLa Habana. La campaña de comunicación a favor de la tolerancia por la diversidad sexual, de tan agresiva y bien intencionada, provoca rechazo en la población, según comentaron varias personas el pasado el 17 de mayo, día de la diversidad sexual.

La sociedad cubana es por mucho, la menos homofóbica del hemisferio. Ahí están históricos líderes de la revolución, importantes intelectuales, embajadores y embajadoras, que nunca temieron ser víctimas de la intolerancia a la homosexualidad de sus vecinos, y si de la milicia y el partido comunista, tan empeñados en construir el hombre nuevo. Pero con las nuevas tendencias comunicativas, muchos ciudadanos se ven afectados en sus percepciones del problema, pues van más allá de lo comprensible o lo asimilable.

Sobre el tema, varias estudiantes de la Alianza Francesa, se quejaban mientras esperaban el ómnibus P-2 sobre la agresiva exposición de fotografías, sobre travestimos y homosexualidad. El grupo de fotografías estaban expuestas en el edificio principal de la Escuela, ubicada en la Avenida de los Presidentes, como parte de la campaña de tolerancia hacia los homosexuales.

Noches atrás y en tono similar, se quejaban unas ancianas que salían de la puesta en escena de Las Viejas Putas. “Es como si todas las viejas fuéramos tortilleras (forma coloquial de llamar a las lesbianas) o aspiráramos a serlo”, decía molesta una de ellas. La obra de Juan Carlos Cremata Malberti, se presenta en la sala teatro Adolfo Llauradó.

Otros hablan del favoritismo económico hacia los travestis-prostitutos, en detrimento de las prostitutas, en zonas de alta concentración de las trabajadores sexuales, como la intersección de las calles Monte y Cienfuegos, en la Habana Vieja. Tres hombres evidentemente clientes de ese servicio, conversaban en el parque del Curita, en Centro Habana, y señalaban que los policías perseguían a las putas y prostitutas, mientras le daban luz verde a prostitutos-travestis.

Un entendido del cine cubano contemporáneo, indicaba la repetición del tema de la homosexualidad en el cine joven. Puso como ejemplo los filmes Chamaco, Camionero, Verde verde, y otras más que de pronto, convierten al cine cubano en monotemático, incomprensible e inaceptable para el gran público, que en definitiva las rechaza.

“Es salvando las distancias, la versión cubana del destape español en la década del los 70. Ese movimiento cultural se empeñó en destruir la moralina católica del franquismo a través del desnudo. El tema de la homosexualidad podría ser la forma cubana de destruir la esencia machista y homofóbica del castrismo. Pero pienso que se les está yendo la mano”.

Otro tema es que la actual campaña de comunicación del CENESEX va dirigida a sensibilizar a la familia. Sin embargo, personas cuestionadas sobre el tema consideran que la familia cubana es abierta y tolerante hacia la homosexualidad, y considera más importante la homofobia institucional. No es que los padres quieran tener un hijo gay o una hija lesbiana. Pero al recibir la confirmación de la tendencia, tratan de seguir con su vida y apoyarlos en lo que está a su alcance.

Mariela Castro lanzó en dos ocasiones la propuesta de nuevo Código de Familia, que permita el matrimonio homosexual. La última vez fue el año pasado, y se espera que este año nuevamente lo proponga, pero esta vez desde su cargo de Diputada. Sin embargo, todo indica que tanto el parlamento, como el resto de la sociedad, aún no están preparado para el cambio. Un elemento interesante, según Ignacio Estrada Cepero, es que la mayor resistencia a la nueva ley la hacen las Diputadas, quizás por su responsabilidad intrínseca con la educación de los hijos.

Un pueblo que perdió su rumbo tras 54 años de aislamiento y dictadura, le es difícil subirse al carro de las nuevas tendencias mundiales de tolerancia postmoderna. Desde su posición de Princesa Real, y acostumbrada a que sus súbditos se inclinen en su presencia, Mariela Castro puede no comprender que se vive en una era donde la visión política y las estrategias de comunicación tienen peso.

Ella (Mariela) no tiene el carisma de su tío Fide Castro, ni cuenta con los mecanismos represores necesarios para imponer su visión sobre la tolerancia y la diversidad sexual. No es, como me dijo Reinaldo Escobar, que lo que hace está mal, sino que es insuficiente. Pues desde la heterosexualidad del poder, Castro Espín da su gracia a los homosexuales revolucionarios.

¿Qué pasa con los otros temas?

POr Aleaga Pesant

aleagapesant@yahoo.es

 

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