Publicado: Mar, 18 Jun, 2013

Antes que anochezca y sus paradojas

Reinaldo Arenas poseía tres cualidades que indefectiblemente le convirtieron en un escritor maldito en la Cuba castrista, fueron estas por orden de gravedad: ser escritor, homosexual y disidente. Tuvo la mala suerte de vivir en una época en la que practicar abiertamente la homosexualidad en Cuba era altamente peligroso, ya que estaba conside-rado como una aberración que debía ser expiada con trabajos forzados en el campo. No pudo irle bien a Reinaldo Arenas bajo esas circunstancias: no solamente sufrió el ostra¬cismo cómo otros escritores homosexuales cubanos como Virgilio Piñera o José Lezama Lima, sino la persecución abierta y la cárcel.

Antes que anochezca hace referencia a una larga temporada en la que Reinaldo vivió escondido en un parque-bosque como prófugo del régimen castrista, por falta de luz eléctrica tenía que escribir antes que oscureciera. En 1990 consigue abandonar la isla con los marielitos. Todo intento de instrumentalizarle por parte de los anticastristas de Miami resultan fallidos: “La diferencia entre el sistema comunista y el capitalista es que, aunque los dos nos dan una patada en el trasero, en el comunista te la dan y tienes que aplaudir, y en el capitalista te la dan y uno puede gritar; decía Arenas, yo vine aquí a gritar”.

El triste final de Reinaldo Arenas se atiene a la dramática que rigió toda su vida; contrae el SIDA y está a punto de fallecer en 1987. A duras penas se sobrepone en un hospital de Nueva York, desata una verdadera carrera creativa contra reloj, ya que sabe que su muerte está cerca. En otras muchas cosas redacta esta autobiografía que en pocos casos se podrá aplicar con más certeza el término de “escritura de urgencia”. Terrible la foto final de toda una serie que acompaña este libro, de antes de su muerte, en pocos meses ha envejecido más de 20 ó 30 años.

Este extraordinario documento autobiográfico deja constancia de cómo la continua tensión en la vida de una persona se convierte en una fuente de creatividad. No son la búsqueda de la ecuanimidad y la armonía las metas de este escri¬tor; la exageración, la desmesura y la hipérbole dominan su vida y su escritura. Esto se manifiesta sobre todo en la descripción de sus propias hazañas sexuales y la de sus compatriotas. El lector no previsto gana a veces la impresión de que en Cuba sólo hay homosexuales o personas que están en vía de serlo. No hay medias tintas con Reinaldo Arenas; con aquellos que quiere, es entrañable y generoso, en general se trata de aquellos que no se doblegan ante el poder establecido y que sufren o se escapan de la represión del sistema castrista como Virgilio Piñera, José Lezama Lima, Lidia Cabrera; con aquellos que odia, es implacable y hasta injusto, en general aquellos que apoyan y defienden el sistema castrista como Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Eduardo Galeano.

La forma de narrar “Antes que anochezca”, es sencilla y lineal, de cortos capítulos, dejan la sensación en el lector de un escritor eternamente joven, en continua la búsqueda de su propio estilo. Bellos y amargos, a la vez, los capítulos de su niñez en Holguín, provincia de Oriente. Nos describen un mundo bucólico, dominado por la exuberancia de la naturaleza, por la libertad del niño que descubre el mundo, pero también caracterizado por las mujeres y niños sin padre, su madre, sus tías abandonadas por sus novios, maridos, amantes después de pasajeras aventuras.

¿Habrá sido la ausencia del padre una de las razones de que haya tantos jóvenes con tendencias homosexuales en las narraciones de Reinaldo Arenas?

Por Alfredo Nicolás Lorenzo

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