Publicado: Jue, 27 Jun, 2013

APLP lucha contracorriente para sacar adelante al gremio

CPL-Carnet-APLPLawton, La Habana. La Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP), fundada el 27 de enero de 2006 por iniciativa del periodista independiente José Antonio Fornaris, cuenta con cerca de un centenar de afiliados.

Durante el mes de marzo de aquel mismo año, Fornaris solicitó su inscripción en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia, sin embargo, cuando dijo el nombre de la ONG se negaron a atenderlo. Cerca de un mes después regresó al lugar, y logró que la recepcionista le admitiera la solicitud y le acuñara una copia del documento como constancia de que había sido entregado.

Han pasado siete años, y a pesar de que aquella solicitud de inscripción aún no ha recibido respuesta, la APLP no solo se mantiene, sino que crece desafiando pacíficamente la represión.

El pasado año 2012, Odelín Alfonso, webmaster de su órgano de prensa, diseñó un nuevo carnet para los asociados, y le encomendaron al organizador del gremio, Ilei de Jesús Urrutia, las gestiones para su impresión. Para ello, Urrutia se dirigió al Fotoservice de 23 y M.

Siguiendo las normas, al llegar, entregó la memoria flash con el diseño a una empleada. La joven se dispuso a imprimir el pedido, pensando que se trataba de un carné más de las llamadas organizaciones no gubernamentales creadas y dirigidas por el Gobierno de la isla (sic), pero cuando leyó el pensamiento del prócer Ignacio Agramonte que aparecía en el carné (“La libertad de prensa es un medio de obtener las libertades civiles y políticas.”) le preguntó, recelosa: “¿Esto es del Gobierno?” A lo que Urrutia le respondió: “No, es privado.”

Inmediatamente, la muchacha reaccionó asustada: “¡¿Estás loco?! ¡Si imprimo esto salgo por el techo!” Como buscando apoyo en otro empleado, le preguntó: “¿Qué hacemos, se lo imprimimos?” Pero aquel se desentendió sin mirar: “No sé, ve a ver a la jefa.”

Así lo hizo la empleada tras indicarle a Ilei de Jesús que esperara. Transcurridos más de veinte minutos, y como nadie aparecía, el joven recogió el dispositivo para retirarse. Pero en ese momento llegó la jefa, le pidió la memoria, la instaló, y mientras revisaba el contenido, la empleada le señaló la frase. Entonces le dijo al joven, devolviéndole el conector: “Mire, aquí no se puede imprimir eso. Pruebe con el cuentapropista de la esquina.”

El “cuentapropista de la esquina”, relató Ilei de Jesús, no tenía los materiales necesarios para la impresión. Pero unos días después, en otro lugar de propiedad privada, fue posible imprimir el carné de la APLP con la “peligrosa” afirmación relacionada con la libertad de los seres humanos.

Por Gladys Linares

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