Publicado: Mie, 12 Jun, 2013

Desafíos de la unificación monetaria

Peso_CubanoNo cesan las alarmas provenientes de la comunidad académica oficial sobre la necesidad no solo de acelerar los cambios económicos, sino de lograr que los que ya se han implantando alcancen un nivel de eficiencia loable.

Una de los aspectos que se señalan como imprescindibles para remontar el peso de los números negativos de una economía que a duras penas consigue evitar la bancarrota es la unificación monetaria, sin embargo no parece que esto vaya a suceder al menos con la rapidez requerida.

Un proceso de tal envergadura requeriría de una serie de decisiones que difícilmente estén contempladas en la agenda de quienes tienen la última palabra en los asuntos de importancia estratégica.

Sin grandes inversiones de capital foráneo y sin intenciones de eliminar el monopolio estatal sobre la propiedad a favor de la diversificación, es imposible que puedan concretarse planes serios en torno a este asunto.

Aunque quizás existan teorías que fundamenten perspectivas halagüeñas al margen de las medidas antes mencionadas, junto a otras no menos relevantes, la realidad seguirá ceñida a derroteros que apuntan al fracaso.

Hasta el momento la ideología de raíces marxistas-leninistas sigue marcando los límites de las transformaciones y no se avizoran cambios a corto plazo que obviamente traerían las dosis de racionalidad que demandan las circunstancias.

Mientras persista la mentalidad burocrática que comparte espacios con un nacionalismo desfasado y que estandariza el parasitismo en todas sus variables, es iluso pensar en un escenario en que la productividad del trabajo y el uso eficaz de los medios de producción dejen de figurar entre las asignaturas pendientes.

La parsimonia o las reticencias del poder en aplicar las recetas idóneas para levantar la economía, podría explicarse a raíz de las particularidades del caso cubano: una ágil ejecución de reformas estructurales de carácter económico impactaría notablemente tanto a nivel político como social. Es decir que el milagro chino de conservar casi inamovibles las bases ideológicas del partido comunista tras la gradual introducción de elementos de libre mercado, es un fenómeno poco dable a reproducirse en otras naciones, mucho menos las pertenecientes al Caribe insular. Los atributos culturales junto a condicionamientos históricos y geográficos, impedirían el éxito de cualquier imitación.

Es presumible el crecimiento de los antagonismos dentro de la cúpula a la hora de fijar áreas a reformar así como los momentos para aplicar las pausas o las interrupciones definitivas de alguna de las llamadas actualizaciones del modelo socialista.

La doble moneda es apenas un eslabón en la cadena de desaciertos. Por ahora el asunto quedará encerrado en los predios de la academia y como tema a mencionarse fugazmente en los discursos de jerarcas y funcionarios.

Es lamentable que persista la falta voluntad política para desmantelar un sistema sin futuro.

A estas alturas los padres fundadores del desastre invierten todos sus esfuerzos en ganar tiempo.

Por tanto la unificación monetaria permanecerá como otro proyecto a ejecutarse en plazos inciertos.

Por Jorge Olivera Castillo

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