Publicado: Jue, 13 Jun, 2013

El pretendido Hall socialista de la Fama

DEPORTESRevivir el Salón de la Fama del Béisbol en Cuba, ya no obedece a un estadio en particular o un “primer partido” como referente histórico-cultural. Más bien se trata, en medio de la crisis material y psicológica que afecta a nuestros peloteros, de que el béisbol tenga que compartir vitrinas con glorias que, para el líder Fidel Castro, fueron “mercancías” del capitalismo o “traidores del béisbol revolucionario”.

¿Existe interés real en inaugurar un Salón de la Fama del Béisbol Cubano en la isla? Mientras persista el hábito marcial y triunfalista de nuestro deporte, lo dudo.

Sobre este particular, el semanario Trabajadores (edición del lunes 24 de diciembre), entrevistó a Reynaldo González Villalonga, miembro de la Comisión Nacional de Historiadores del Deporte.

Por entonces, sobre el tapete estuvo el tema de la disputada sede para el Hall socialista de la fama. El Palmar de Junco o Palmar del Junco, en la provincia de Matanzas, fue sin dudas el sitio más avalado por la Comisión Nacional de Monumentos y los historiadores del deporte revolucionario. Aunque el tema choca con posiciones adversas, es ahí donde se efectuó el primer juego de pelota–del que se tenga apuntes oficiales- entre el Habana Base Ball Club y un equipo local, el 27 de diciembre de 1874.

Pero más que la pretextada sede, los prehistóricos mandamases del deporte se resisten en incluir el historial beisbolero de la República, así como aquellas estrellas que desertaron o fueron retiradas prematuramente del béisbol activo. Para ellos es una afrenta que ídolos como Rey Ordóñez (guante de oro en las Mayores en 1997) o el pitcher Orlando el Duque Hernández (campeón con los Yanquis de New York), entren a la placa bronceada del futuro Hall cubano.

Vale recordar que hace 134 años se organizó la primera liga de béisbol en Cuba, y el 26 de julio de 1936 se inauguraba el primer Salón de la Fama, en los terrenos de La Tropical. Veinticinco años después fue desmantelado por la Revolución fidelista.

Sin embargo, a la hora de juntar lo mejor de la pelota criolla o foránea en un Salón de la Fama, sea en el Palmar del Junco o en La Tropical, donde estuvo la primera placa de bronce con 68 peloteros (escogidos entre 1878 y 1954), no podrán desestimar la historia del béisbol rentado, algo que Fidel Castro extirpó de la vida sociocultural cubana en 1961.

Basta decir que en la Liga Cubana de Béisbol (de invierno), militaron estrellas estadounidenses como Max Lanier, Fred Martin, Lou Klein o Sal Maglie, sin contar los que ingresaban desde las ligas mexicana, puertorriqueña o venezolana.

Dilatar el asunto de Hall cubano por desacuerdos en la sede, ya no es problema. Todo indica que se quiere reinventar el Hall de La Tropical, y no precisamente por jugarse ahí el primer partido de béisbol en Cuba.

Desde que Nemesio Guilló y Teodoro de Zaldo entraron a Cuba el primer bate y la primera pelota de béisbol, en 1864, hasta el primer juego oficial efectuado cuatro años después del emblemático tope en el Palmar del Junco, el 29 de diciembre de 1878, se pudieran enumerar varios juegos originarios y no precisamente en Matanzas. Un exhaustivo estudio de éste período, unido a la Época de Oro de nuestro béisbol (1900-1930), replantearía la tesis de aquel “primer juego” en que los locales perdieron por diferencia de 42 anotaciones, ante los lanzamientos del habanero Ricardo Mora.

Mientras se cocina a fuego lento la idea del Hall socialista, ¿tendrá sentido alguno que peloteros forjados en el tan cacareado “béisbol revolucionario”, no compartan vitrinas con estrellas tan queridas como Martín Dihigo, Conrado Marrero, Caridad Méndez, Roberto Ortiz, Napoleón Reyes y Orestes Miñoso, parte de la crema y nata del béisbol profesional y amateurs antes de 1961, año en que los equipos Almendares y Cienfuegos discutieron la última final de la Liga Cubana? ¿Podrá reseñarse en el futuro Hall la primera Serie del Caribe, inaugurada en Cuba el 20 de febrero de 1949, torneo que los comisarios del deporte califican de mercantilista?

En fin, el rescate del Hall por parte de los historiadores deportivos cada día encuentra menos escollos. Esperemos que haya espacio para todos, para los peloteros de aquí y de allá, para las “mercancías” de ayer y los amateurs de hoy.

odelinalfonso@yahoo.com       

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