Publicado: Mie, 12 Jun, 2013

Elegir el totalitarismo

WillyToledoYa el actor español Willy Toledo prepara sus bártulos para su definitivo traslado a Cuba. Según su opinión está harto de la falta de democracia en su país natal.

Todavía no se conoce la fecha de su arribo al aeropuerto internacional Jose Martí, donde seguramente será recibido por altos funcionarios del Ministerio de Cultura.

El hecho servirá para darle un barniz de credibilidad al castrismo, aunque tal vez la historia tenga un final folletinesco: el retorno a la península o su preferencia por un atolón del pacífico, como único remedio para llenar sus vacíos existenciales.

Que un artista hispano haya pedido exiliarse en la mayor de las Antillas, es un suceso que rompe estereotipos, al margen de los verdaderos motivos que se esconden tras una decisión que cuesta apartarla de lo extravagante.

Si uno de los anhelos más comunes entre la población cubana es abandonar el país definitivamente, ¿cómo es que un actor de una nación del primer mundo decide asentarse en otra del tercer mundo, con graves problemas estructurales y dónde todavía existe una tarjeta de racionamiento?

Toledo sabe que su vida en Cuba no tendrá ningún parecido a la de los miles de nacionales que sobreviven en las cuarterías, hacinados y con acceso restringido a servicios de primera necesidad.

Su domicilio seguramente estará ubicado en una privilegiada zona del Vedado o en Miramar, dos localidades donde habitan las familias de alcurnia, dígase militares de alta graduación, funcionarios del partido, etc, así como también diplomáticos acreditados y empresarios extranjeros.

Si bien en ese aspecto no afrontará dificultades para la adaptación, como tampoco en lo que atañe al clima, el idioma y la idiosincrasia, quizás no imagine que antes de que coloque sus zapatos en tierra cubana, es ya un objetivo de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia.

Es imposible pensar en una existencia a salvo de los micrófonos y las cámaras ocultas. Todo con el fin de reunir material para futuros chantajes o pruebas para declararlo persona non grata si alguna vez intenta desacreditar al modelo político que por el momento considera superior al existente en España.

No sería el primer extranjero que descubre, tras un desprejuiciado examen, las diferencias entre lo que se promueve en las postales turísticas y la cruda realidad en intramuros.

Una cosa es apoyar en la distancia lo que queda de la revolución socialista y otra es tomar la osada determinación de un exilio que raya en el disparate.

No creo en una larga permanencia de Toledo en Cuba. Es probable que con el tiempo busque una nueva residencia y deje a la Isla como un pasatiempo turístico.

En lo que ultima los trámites en el consulado cubano en Madrid debe estar ensayando los aplausos y los elogios que tributará a sus anfitriones Fidel y Raúl Castro.

Ya lo veremos con la banderita de papel en alto en los actos patrióticos como muestra de su adhesión a los postulados de un partido que no realiza elecciones libres y competitivas desde que tomó el poder hace 54 años.

Toledo ha afirmado que con su acción se desmarca de un gobierno fascista.

Demasiado cínico, ¿o sarcástico?

Por Jorge Olivera Castillo

oliverajorge75@yahoo.com

 

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