Publicado: Dom, 7 Jul, 2013

Agreguémosle dos ceros

Santa Fe, La Habana. Eran los primeros días de enero de 1959. En la Revista Bohemia se preparaba un número especial por el triunfo de la Revolución de Fidel Castro. Los mártires del dictador Batista, que apenas llegaban a doscientos, se convirtieron en veinte mil, cuando Enrique de la Osa le dijo al director de la Revista, Miguel Angel Quevedo: ¨Agreguémosle dos ceros¨.

Con esta garrafal mentira comenzó el régimen castrista. Mentira que no se ha podido convertir en realidad. A lo largo de más de medio siglo se han repetido los mismos nombres de los insurrectos muertos en los medios de comunicación del país, todos propiedad de Fidel Castro. Una de las últimas veces que se mencionó esa mentira fue por boca del Ministro de Relaciones Exteriores, señor Bruno Rodríguez Parrilla, el 25 de octubre de 2011, en una Asamblea de la ONU.

Confeccionar la lista de los nombres de las llamadas víctimas de la dictadura de Batista no es una tarea difícil. Aunque la lista completa no ha sido divulgada jamás, sus nombres y biografías aparecen en la prensa cada año y se han editado algunos libros dedicados a los más sobresalientes.

Desde hace más de veinte años conservo un pequeño archivo de recortes de prensa con esta interesante y mal contada historia.

Los muertos por mal manejo de sus propias bombas, fueron pocos. Enrique Hart Dávalos, Carlos García Gil, Juan A. González Bayona, Agustín Gómez Lubián, Julio Pino Machado y Urselia Díaz Báez, la jovencita a quien le explotó la bomba en el baño del Teatro América.

Los que al parecer realmente fueron asesinados por la policía, en vez de haber sido presentados a juicio, como lo requería la ley, son 51.

Eran buscados por lo general como terroristas y es posible que al verse descubiertos, se enfrentaran de algún modo a la autoridad policial de aquellos años. En esta lista se incluyen los 16 mártires del Corintya (un grupo de exiliados en Miami que intentó desembarcar en la isla), el 19 de mayo de 1957 y los cuatro de Humbolt 7, descubiertos gracias a una delación de uno de ellos.

En enfrentamientos armados con la policía cayeron unos 52 en total, todos integrantes de distintas filiaciones políticas, como el Movimiento 26 de Julio y el Directorio 13 de Marzo: José Antonio Echeverría, Gerardo Abreu Fontán, Josué y Frank País y otros. En ese grupo se incluyen los 24 que murieron en el ataque al Palacio Presidencial y los 22 de las llamadas Pascuas Sangrientas, en 1956.

La historia de la insurrección armada de Fidel Castro durante los seis años que duró, está por escribirse. Plagada de mentiras, contradicciones, lagunas y omisiones, se ha repetido tanto, que se ha podido ver a las claras que ha sido hábilmente manipulada por quien dirige los medios de comunicación.

No fue tan cruenta la lucha ni tan dura aquella dictadura. Fue torpe, es cierto, pero también blanda. Fidel Castro hoy, al atacar con un grupo de hombres armados un cuartel del castrismo, no hubiera quedado vivo, y mucho menos amnistiado. Fácilmente habría sido fusilado junto a los miles que sufrieron esa suerte durante la dura dictadura de los hermanos Castro.

Comparar los miles de fusilados en Cuba después de 1959, con las decenas que murieron a manos de los policías de Batista, demuestra con creces lo que dice la Historia y el castrismo no ha podido ocultar.

Por Tania Díaz Castro

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