Publicado: Dom, 7 Jul, 2013

Corrupción en la prisión Quivicán

carcelcubaMayabeque. En Quivicán, una prisión cubana, los reos viven en condiciones infrahumanas; mientras son maltratados y extorsionados por los militares que trabajan como Funcionarios de Orden Interior (FOI) para que paguen sobornos a cambio de los beneficios que por derecho les pertenecen.

El Reglamento del Sistema Penitenciario cubano indica que los reclusos, por el tiempo pasado en prisión según la sanción a cumplir, su comportamiento, cumplimiento con las tareas impuestas…, tienen derecho a un cambio de régimen, pases y pabellones de estímulo, rebaja de meses por año a la sanción impuesta, entre otros beneficios.

El Reglamento también divide a los presos en tres tipos de régimen: severo, media y mínima. Los severos no tienen derecho a pases y las visitas son cada 45 días, en media las visitas son cada 30 días, salen a trabajar y pueden aspirar a ganarse un pase; y en mínima, tienen derecho a pases, trabajos y visitas cada 15 días.

Sin embargo, reos internos en Quivicán, una prisión que lleva el nombre del municipio donde se encuentra ubicada en la provincia Mayabeque, alegan que además de los tratos crueles a que son sometidos por sus carceleros, también son obligados a pagar la suma de 40 CUC –equivalente a la misma cantidad en dólares estadounidense- para ser promovidos de régimen, y manifiestan que muchos son llevados de la condición de media a severos para obligarlos a pagar la extorsión.

“Yo estoy preso desde el 27 de noviembre de 1989, no presento indisciplina y siendo media me mantienen en un destacamento para severos. Estoy pasado de beneficios”, dijo Alexis Pupo Verdecia, que antes de ir preso residía en avenida 3ra, número 13213, Las Delicias, municipio San Miguel del Padrón en La Habana.

Según Pupo Verdecia, él y Juan Carlos Gariote Molina se declararon en huelga de hambre y de sed desde el pasado lunes 17 de junio, en protesta al soborno de 40 CUC –Peso Cubano Convertible- que le piden los oficiales de la prisión para bajarlos de régimen.

Pupo, con número de expediente 1106831, destacó que posee una úlcera y en el centro penitenciario no hay medicamentos para atenderlo. Pero aseguró, que pese a esto mantendrá el ayuno mientras no lo cambien de régimen sin tener que pagar la extorsión.

Eugenio Eduardo Sierra Ortega, preso opositor que milita en el Partido 30 de Noviembre Frank País, confirmó la corrupción existente en ese centro penitenciario y las golpizas que les propinan los militares; y agregó, que son obligados a desnudarse en público.

“Yo estaba en régimen de media que es el que me pertenece y me trasladaron para severo, y ahora me están pidiendo que pague 40 CUC si quiero que me devuelvan a condición de media”, afirmó Sierra.

Además, describió las pésimas condiciones de vida que presenta el Centro y como la militar que funge como re-educadora, se apoya en un reo que actúa como jefe de disciplina para que este golpee a los demás presos que violen el reglamento.

“La tabla de mi cama está partida y al colchón le falta la mitad, la comida es pésima y tenemos que beber agua de una pila que está de la parte de arriba donde mismo hacemos las necesidades fisiológicas. Al que le reclame algo a la re-educadora, ella lo amenaza diciéndole que el jefe de disciplina tiene orden de caerle a palos”, señaló Sierra.

En las prisiones cubanas los jefe de disciplina son reos que, al igual que en los campos de concentración de la Alemania Nazi donde se les llamaba capos, a cambio de recibir prebendas o beneficios se dedican a golpear a los reos que violen algún reglamento interno.

Entre los jefes de disciplina que se destacan por cumplir con su función, están Danis Vejerano Miranda y Omar Linares Vallán, ambos del Destacamento 14.

“En esta prisión hay tremendo abuso, el día siete de junio de este año, mientras bajaba para el almuerzo, el Jefe de Orden Interior, llamado Bicet, quería que yo me desnudara delante de los demás presos, y como me negué, él junto al Jefe de Pelotón, alias el Zurdo, me cayeron a golpes, propinándome puñetazos y patadas”, agregó Luis Garve Alfonso.

Garve Alfonso argumentó que a Capetillo, otro recluso que vive en la compañía 18, el mismo Bicet, “le partió el tímpano del oído de un golpe que le propinó. Este oficial se dedica a golpear a todos los reclusos”.

Por Calixto Ramón Martínez

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