Publicado: Dom, 7 Jul, 2013

Errores médicos

GraduacionelamPinar del Río. Yudeisis Quián Montano, una joven que laboraba hasta hace dos años como nutricionista en la Escuela Latinoamericana de Medicina del Municipio Sandino, en la Provincia de Pinar del Rio, sufre hoy graves trastornos de salud, debido a una equivocación medica que estuvo a punto de cobrar su vida.

No son pocos los pacientes que se han visto gravemente perjudicados, debido a incorrectas indicaciones médicas que pudieron ser evitadas o diagnosticadas con exactitud. Pero la falta de condiciones mínimas de trabajo, experiencia o profesionalidad de algunos galenos cubanos, generan consecuencias irreversibles y sin posibilidad de indemnización.

Este problema se aprecia en casi todos los centros hospitalarios del país, destinados al ciudadano común, y cuyas prestaciones menguaron considerablemente debido al envío de los mejores especialistas cubanos a otras planicies, cerros y ciudades de África, América Latina u otras regiones del mundo.

Quián Montano, quien reside en el poblado de Isabel Rubio, en el municipio Guane, a propósito de sus afectaciones fue interrogada por este reportero. Al respecto dijo: “Una noche del mes de abril del 2010 me llevaron al hospital León Cuervo Rubio, de la capital pinareña, aquejada de un fuerte dolor e inflamación en una de mis piernas. El médico que me atendió -cuyo nombre no recuerdo-, sin practicarme ningún examen determinó ingresarme inmediatamente en la sala de terapia intensiva, ya que según él, presentaba un trombo, por lo que indicó un medicamento llamado heparina sódica que acabó con mi vida”, y añadió… “La aplicación de este medicamento durante varias horas, a través de mis venas, precipitó una hemorragia interna a causa de un folículo sangrante en un ovario, por lo que tuvieron que intervenirme quirúrgicamente”.

Más allá del riesgo para su vida, Yudeisis quedó padeciendo una enfermedad crónica llamada “Esclerodermia localizada”, a causa del equivocado tratamiento, que además de perder el órgano reproductor, le paralizó casi toda la parte derecha de su cuerpo, donde brotaron manchas que endurecieron la piel.

Montano pudo corroborar el error médico días después, gracias a un experimentado reumatólogo del hospital Manuel Piti Fajardo, en la capital cubana, quien aseguró que jamás la paciente tuvo un trombo. Los alegatos del galeno estaban avalados por varios análisis practicados a la paciente, que incluyó un ultrasonido dopli. Los resultados confirmaron que de haber sufrido un trombo hubiera las venas se destruirían. En su caso las venas estaban normales.

Personas como Yudeisis, víctimas colaterales del éxodo de médicos hacia misiones internacionalistas, ven troncada la relación médico- paciente, muchas veces cuando el proceso de recuperación de su enfermedad marcha favorablemente.

Yudeisis Quian Montano no está segura de retomar su trabajo como nutricionista, tampoco espera algún seguro social después del accidente farmacológico.

Leonpadron10@gmail.com

 

 

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