Publicado: Mar, 17 Sep, 2013

Cuba no invierte en modernización de la educación

La engañosa gratuidadCon el inicio del nuevo curso escolar, vuelven a la palestra los viejos problemas que se afrontan desde hace años en todas las esferas de la educación, fundamentalmente en la enseñanza primaria y secundaria.

La carencia de profesores sigue siendo un tema pendiente en estos niveles de enseñanza. Ante la dramática realidad, el gobierno acude a la contratación de personas sin las capacidades para un desempeño exitoso, lo que a la postre resulta en una pésima formación académica de los alumnos, además de la transferencia de códigos sin nada que ver con la civilidad y las buenas costumbres.

Los maestros emergentes que ocupan las plazas abandonadas en miles de aulas por todo el país, habría que observarlos como un paliativo controversial.

De ninguna manera llenar el espacio significa un freno del proceso involutivo que se observa en la mayor parte de las dependencias del Ministerio de Educación. La falta de rigor de las personas escogidas para suplir las constantes deserciones, trae aparejado una serie de consecuencias que operan a favor de la consolidación de sujetos sociales propensos a conductas no compatibles con la decencia y la sensatez.

Por ejemplo, el auge de la grosería y la violencia física en la solución de los asuntos interpersonales, se fundamentan en el déficit cívico que se mantiene estacionario en la sociedad actual y en las experiencias adquiridas en la escuela. Es lamentable que en las últimas generaciones de cubanos cobren mayor visibilidad estas posturas, que regularmente superan los márgenes de la crítica.

El estereotipo social que goza de más relevancia entre los jóvenes, es el que amalgama frivolidad, desafío a las normas de convivencia, cinismo y libertinaje. La integridad moral, el recato y la cortesía se han convertido en rarezas sobre todo en la juventud, sin olvidar que se trata de un problema sociológico de magnitudes insospechadas.

En la actualidad son muy pocos los cubanos que poseen un grado de instrucción compatible con los estándares mundiales y ni hablar de los que evidencian por medio de sus discursos una cultura media. Eso sería mucho pedir en un país donde se ha sistematizado la compra-venta de exámenes y la desvalorización del conocimiento. Un médico, o cualquier universitario, percibe muchísimo menos por su labor que un vendedor ambulante de hortalizas. Una muestra de que la superación profesional importa un comino dentro del sistema que supuestamente consolidaría el orden y la justicia.

¿Cómo salir del subdesarrollo con la codificación de tales incongruencias?

El daño antropológico causado por el socialismo solo será reversible en décadas y mediante un trabajo integral e institucionalizado. En este proyecto futuro debería figurar la Iglesia junto a las comunidades a nivel de barrio. La reactualización de las políticas educativas es el primer eslabón de un proceso que abarca cambios más ambiciosos. Para que esto ocurra es necesario que haya un cambio de mentalidad en las élites que gobiernan.

A corto plazo no se vislumbra la concreción de esa tendencia. Habrá que esperar el día en que asuma el mando un gobierno pragmático, racional y con un idea clara de lo que significa construir una nación.

oliverajorge75@yahoo.com

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