Publicado: Jue, 5 Sep, 2013

Ajuste de inventario

Tras las huellasEntre las formas de robarle al Estado estuvo durante mucho tiempo el “Ajuste de inventario”, un concepto instaurado en las empresas de comercio, que a fin de mes absorbía como un hueco negro un sinnúmero de extrañezas exentas de análisis, mucho menos llamarlas por su nombre: hurto. El ajuste de inventario era un punto permanente en la agenda de los Consejos de Dirección. Enmascaraba beneficios múltiples y nadie se aventuraba en depurar, por temor a ser mal visto por los otros cuadros de la empresa.

A fin de mes todos los almacenes realizaban un conteo exhaustivo de sus productos, pero siempre aparecía un desacuerdo entre los registros del departamento de Economía y lo real en existencia, denominado “Diferencia de inventario”, donde entraban las pérdidas por merma, deterioro, rotura, decomiso… una cifra que en ocasiones consignaba decenas de miles de pesos, que sumado entre todas las empresas de una provincia podía ascender a millones y cada año se robustecía, por resultar incontrolable.

La diferencia de inventario era un evento económico complejo, donde confluían variados factores. Desde techos rotos y la lluvia echaba a perder numerosos productos reportados dobles, o triples, (comercializados después en el mercado negro), hasta las famosas “notas de créditos”, en que la sola firma del Jefe comercial justificaba pasar el dinero de una factura de la caja registradora directamente al bolsillo. En las empresas mayoristas se hizo célebre una anécdota, ocurrida en un almacén de la unidad 637 de Guantánamo, cuando una inspección sorpresiva contabilizó media tonelada de arroz de “barredura” no apto para el consumo, toda una estiba. Con ironía, los inspectores felicitaron a los almaceneros, “por haber recogido y envasado el arroz derramado nuevamente en los sacos y sellados, como si acabaran de salir de la fábrica en Brasil”.

El colmo de estos directivos de empresas y contadores económicos, fue instituir una circular interna llamada “Ajuste de inventario”, donde a final de mes se borraba por arte de magia un 14 % de la diferencia emitida en el inventario. Es decir, de cada cien mil pesos, veintiocho mil se quitaban automáticamente los días primero de cada mes.

Muy pocos de estos autores de desfalco autorizado pagaron alguna vez por sus delitos. Hoy casi todos están retirados, o muertos. Los que sobreviven miran a la nueva Contraloría con recelo. Y a los discursos que arengan luchar contra la corrupción como el mayor enemigo. Sueñan con los tiempos felices, cuando el ajuste de inventario les guardaba todas las culpas.

 

 

 

 

 

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>