Publicado: Jue, 5 Sep, 2013

Comerciantes privados en el ojo de la lucha contra la delincuencia

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Feria de cuentapropistas -2La Habana. La cruzada del gobierno cubano contra las ilegalidades involucra a ciudadanos de todo tipo, tanto a quienes intentan “barrer por debajo de la alfombra” como a los que actúan con estricto apego a las leyes.

En junio pasado, durante las sesiones de trabajo en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Raúl Castro llamó a combatir las ilegalidades en todas sus variantes. Desde entonces, cientos de efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria -PNR- fueron replegados por las calles de La Habana.

Durante las labores de patrullaje, la fuerza policíaca se concentra en vigilar la actividad de los comerciantes privados, principalmente a los vendedores ambulantes. Muchos de ellos se quejan de ser asediados.

De acuerdo con el reporte de Luis Ángel Silva, vendedor ambulante de útiles del hogar, los cuentapropistas están a merced de los agentes del orden, que decomisan mercancías e imponen multas de manera indiscriminada. Según Silva, el funcionamiento del trabajo independiente posee tantas lagunas legales que la policía siempre encuentra un punto por donde sancionar a los comerciantes.

“Aunque tenga los papeles en regla para ejercer, cada vez que tropiezo con una patrulla tengo problemas”, comenta Silva. “Las mercancías que vendo las adquiero de un productor particular y como no existe un documento oficial que lo certifique, siempre me atacan diciendo que son de procedencia dudosa. En dos ocasiones me decomisaron mercancías y dinero de la venta”. En lo referente al trabajo por cuenta propia, no consta disposición que obligue a productores o comerciantes a recibir y emitir vales que reflejen las acciones de compra y venta.

Añade Silva que las veces que fue capturado y conducido a una estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), cuando quiso protestar le preguntaron “si no había escuchado a Raúl Castro decir que las ilegalidades iban a terminarse en Cuba”, y si lo había escuchado, “¿por qué lo seguía haciendo?”.

Al respecto, Ramiro Martell señala que, “al parecer”, la idea de Raúl Castro de erradicar las ilegalidades se limita solo a los trabajadores particulares, pues en el sector estatal nada cambia, “los dirigentes corruptos siguen cayéndose para arriba”, mientras en los barrios el lumpen (delincuente) progresa inusitadamente”.

“El gobierno tiene la falsa idea de que somos vividores. No saben el trabajo, los kilómetros que tenemos que caminar bajo el sol para poder ganar el sustento”, explicó Martell sin dejar de aclarar que “es cierto que algunas mercancías son vendidas a precios elevados, pero se venden porque están desaparecidas de los mercados, y eso no es culpa de los cuentapropistas”.

Según datos oficiales, tras la apertura en 2011 del trabajo por cuenta propia, más de 1 millón 500 mil cubanos se han integrado a la alternativa económica. La producción y la comercialización de alimentos, junto a las actividades de servicios, representan alrededor del 60% de las licencias operativas expedidas, y a la vez, las áreas donde el gobierno tiene mayor dificultad como proveedor.

Martell, quien es vendedor ambulante de productos agrícolas, considera errónea la fórmula gubernamental contra las ilegalidades. “Lo único que han conseguido es más corrupción. Los policías son también miembros de la sociedad cubana actual, con carencias y necesidades. El mal es de fondo”, opina Martell.

Amplía que la mayoría de los policías extorsionan a los vendedores que interceptan. “Amenazan con quitarte la mercancía, llevarte para la estación, multarte, cualquier cosa con tal de asustarte para que les ofrezcas dinero”. En un régimen de esencia policíaca donde las personas temen a la represión, los trabajadores particulares pagan por protección y libertad para operar en áreas determinadas, ostenten o no documentos acreditativos. Mientras que los miembros de la PNR extorsionan y aceptan sobornos que complementan el déficit salarial, creando un vínculo corrupto de dependencia.

Lidio Alemán, estibador independiente que trabaja para un comerciante de alimentos agrícolas, intermediario entre productores y mercados de oferta y demanda, cuenta que durante el recorrido desde los campos de cosecha hacia los mercados pagan más de un soborno diario. “Cuando salimos a trabajar el dueño del negocio destina 300 pesos cubanos -MN- para sobornar a policías de Puntos de Control y de las patrullas de camino, a veces a los dos. Después que pagas algunos incluso te escoltan hasta el mercado”, dijo Alemán.

Un Sub Oficial de la PNR que fue abordado sobre el tema mientras realizaba el servicio de guardia en la calle Infanta de la capital, aceptó conocer casos de corrupción en las filas del cuerpo represivo, aunque expresó que “se trata de una papa podrida en el saco”, de manera general “existe un compromiso fuerte de cumplir con las tareas de la Revolución”.

Asimismo, bajo condición de anonimato, informó que en el mes de septiembre una fuerza superior de agentes debe incorporarse al frente contra las ilegalidades. El refuerzo, destacó, será en sustitución de un amplio grupo de Inspectores Generales Integrales.

“Allí es donde los sacos tienen una sola papa buena”, concluyó.

 

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