Publicado: Mar, 17 Sep, 2013

Los obstáculos del negocio propio

Vendedores expulsados de los portalesLas autoridades cubanas, a la hora de reflejar la cantidad de personas que practican el trabajo por cuenta propia, casi siempre destacan el número de cuentapropistas que causan alta en las diferentes especialidades contempladas en este tipo de empleo. Sin embargo, no mencionan a los que renuncian a sus licencias. Y un simple recorrido por nuestras calles nos permite constatar, con pesar, el cierre de no pocos negocios que se habían establecido a raíz de los últimos cambios económicos operados en la isla.

Entonces conviene analizar los problemas que afronta el trabajo por cuenta propia, y que han obligado a muchos propietarios de pequeños negocios a cancelar sus sueños de progreso económico. Es preciso señalar que esos obstáculos clasifican en dos grandes grupos: aquellos que podríamos imputarles a los propios cuentapropistas, y los otros— los de mayor connotación—, que son el resultado de las políticas orquestadas por la cúpula del poder.

En el primer grupo de obstáculos incluiríamos la carencia de un estudio de mercado por parte de los trabajadores por cuenta propia; una acción que debe de preceder al nacimiento de cualquier negocio. Es muy importante conocer cuáles serán los posibles clientes de los productos o servicios que se ofertarán, así como si tenemos o no competidores en nuestro entorno. Todo ello incidirá también en los precios o tarifas a aplicar.

Hemos contemplado el cierre de restaurantes (paladares) debido a que ofertaban especialidades gastronómicas cuyos precios no estaban al alcance de la población de sus alrededores, y además no contaban con la asistencia sistemática de turistas extranjeros u otros segmentos poblacionales de alto poder adquisitivo. Por otra parte, es innegable que muchos de nuestros cuentapropistas, como consecuencia de haber crecido en una sociedad que había perdido la brújula de cómo conducir un negocio privado, no poseen una noción correcta del esfuerzo que se precisa para salir adelante en los negocios. Da la impresión de que se decepcionan si no obtienen rápidas ganancias.

Pero el principal escollo que enfrentan los trabajadores por cuenta propia en Cuba, sin lugar a dudas, viene dado por la leonina política tributaria aprobada por el gobierno. Hay que considerar que un cuentapropista paga sistemáticamente cinco tipos de impuestos o contribuciones: la cuota impositiva mensual, el 10% de sus ingresos por las ventas o servicios prestados, el aporte a la seguridad social, el impuesto por la contratación de empleados, y una tasa por el empleo de vallas o propaganda comercial. Además, si en su labor utiliza un espacio público o ajeno, también debe pagarlo. De igual forma, aquellos negocios que reporten apreciables ingresos se ven atenazados por un régimen tributario realmente avasallador. Por ejemplo, la escala progresiva que aparece en la Declaración Jurada de Ingresos Personales— de obligatoria presentación al final de cada período fiscal— establece que los tramos de ingresos superiores a los 50 mil pesos sean gravados al 50%.

Habría que añadir la falta de un mercado mayorista donde los cuentapropistas puedan adquirir sus insumos y materias primas, y así no tener que acudir a los mismos comercios donde la población compra los alimentos y otros artículos de amplio consumo. Y últimamente se agrega la prohibición de laborar o comercializar en los portales de las principales calzadas y avenidas. En la habanera avenida de Carlos III, por ejemplo, los cuentapropistas que comercializaban alimentos, ropas y útiles del hogar, debieron abandonar los portales e ir hacia el interior de las viviendas. Pero hubo otros a los que no les quedó más remedio que renunciar a sus licencias, porque los propietarios de las viviendas no les permitieron el acceso a ellas.

Así las cosas, no son pocos los que insisten— quizás recordando lo sucedido en los años 90, cuando las autoridades casi paralizaron el trabajo por cuenta propia una vez que la economía abandonó el momento crítico del período especial— en calificar como una jugada táctica del castrismo la actual flexibilización del trabajo por cuenta propia, y no como una estrategia encaminada a favorecer el surgimiento de la pequeña y mediana empresa.

 

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana es periodista independiente

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