Publicado: Lun, 21 Oct, 2013

Alimentos en mal estado son vendidos a la población

Ragu_carne_tritataLa Habana. Una amplia gama de alimentos en mal estado de conservación son vendidos por el estado cubano en la red de comercio que opera en moneda nacional, de acuerdo a informaciones recibidas de diversas fuentes de distintos puntos del territorio nacional. Según reportan las fuentes, en los puntos de venta pertenecientes a la Empresa Nacional de Comercio y Gastronomía, fundamentalmente en las carnicerías y las bodegas de abastecimiento de víveres, es donde más se comercializan alimentos en mal estado a la población.

Alexis Poveda, del municipio Arroyo Naranjo, en la capital, comunica que los productos cárnicos en general son los que mayores dificultades en la conservación presentan. Señala que los derivados de la carne de cerdo están a la vanguardia de la problemática, en específico los del área de ahumados. “Cuando vas a comprar lomo de cerdo ahumado, tocineta, lacón, jamón, o alguna oferta de ese tipo, tienes que tener sumo cuidado y revisar bien lo que vas a llevar porque te lo venden casi siempre congelado y no te percatas de nada, pero después que se descongela muchas veces tiene peste o está ácido, y en ocasiones tiene hasta gusanos, ya me pasó”, relató Poveda.

Amplía Poveda que intentar devolver la mercancía en estos casos resulta inútil. Los dependientes libran responsabilidades con argumentos tales como que “ellos no son quienes abastecen sino los que venden, y por orientación no pueden reembolsar el dinero a los clientes afectados, o si no, de la manera más cínica, simplemente te dicen que el producto se echó a perder después de vendido”. Investigando, dos carniceros de Arroyo Naranjo que por temor a perder el empleo prefirieron mantenerse en el anonimato, argumentaron que el problema radica en la conjunción de una serie de deficiencias en el almacenamiento y distribución de los alimentos.

Asimismo, comunicaron los dos trabajadores de Comercio, las carnicerías de la periferia de la ciudad son las que mayor cantidad de alimentos venden en mal estado.

“Por ser las más lejanas reciben abastecimiento cuando ya los alimentos llevan bastante tiempo almacenados en los centros de distribución, donde a veces por falta de espacio en las neveras permanecen varios días sin refrigeración”, expresaron.

A la vez, explicaron que muchas de las carnicerías carecen de equipos de refrigeración para evitar la descomposición de las carnes, lo que sucede de forma habitual debido a que por lo alto de los precios las ventas demoran algunos días.

Otras carnes que padecen la misma situación son los picadillos, donde también se incluyen los que el estado entrega de manera mensual a todos los ciudadanos del país en la canasta básica subsidiada.

A pesar que se trata de la variedad de los cárnicos más barata que proveen los comercios estatales, la mayoría de los consumidores lo tienen como última opción en su dieta alimenticia.

El rechazo, según dicen, se debe a que por lo general “tienen mal olor y cuando se cocinan el sabor resulta desagradable, además, en oportunidades se le encuentran basuras y otros cuerpos antihigiénicos”.

Algunos de los indignados por la calidad de los picadillos, como Liván Veloz, residente de la ciudad de Pinar del Río que trabajó por tres años en el complejo cárnico Venegas, en la provincia de Pinar del Río, aseguran que en la elaboración de los picadillos se le añaden desperdicios molidos para aumentar la producción.

Comenta Veloz que durante el período que laboró en Venegas, en funciones de Agente de Seguridad y Protección, observó a los obreros de la línea de producción “echarle a los picadillos plumas molidas de aves y las vísceras molidas de los animales sacrificados en la empresa”.

“El que tenga la posibilidad de ver el proceso de elaboración de los picadillos no se lo come ni muerto, parece comida de perros”, sentenció Veloz.

Asimismo, aunque menos recurrente, los granos que el gobierno subsidia para la entrega de la canasta básica a la población, en oportunidades llegan a su destino en mal estado de conservación.

Nancy A Silva, vecina del poblado Surgidero de Batabanó, en la provincia de Mayabeque, informó que principalmente los frijoles en ciertas ocasiones “están agujereados y traen gorgojos”, y recuerda, de manera especial, diciembre pasado cuando adquirió el arroz con gusanos.

“Sentí tanto asco que pasé una semana sin querer probar bocado, pensando cuantas veces quizás lo había comprado, cocinado y comido con gusanos”, concluyó Silva.

Por Osniel Carmona Breijo.

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