Publicado: Lun, 21 Oct, 2013

Infección y riesgos en malecón habanero

MaleconHavaneLa Habana. Ocurrió por tercera ocasión un derrame de petróleo en la contaminada Bahía de Cienfuegos, que por ser de bolsa –lo mismo que la bahía de La Habana- tiene movimiento de olas y aguas lento para renovarse.

El vertimiento fue originado por una avería de la caldera del Hospital pediátrico de esa ciudad. Aunque fueron desplegadas barreras de contención y extracción del petróleo “siempre quedará una parte que pudo expandirse y alojado en los sedimentos de de la Bahía”, dijo Reinaldo Acosta Melián, jefe de Brigada de Supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Se desconoce la magnitud del perjuicio a la flora y fauna marinas. ¿Se pudo prever este tercer accidente ecológico?

El río Guanabo desemboca en una playa de la villa turística de igual nombre al este de La Habana. Mejor que llamarlo río, más exacto sería calificarlo cloaca, destinado hace     medio siglo como colector de las aguas albañales de las poblaciones de Guanabo, Peñas Altas, Campo Florido y otros infinitos asentamientos poblacionales en las márgenes del río, con muchos kilómetros de recorrido, incluidos cebaderos de cerdos y vaquerías, altamente contaminantes. Por descontado que toda fauna autóctona se ha extinguido. Ni se menciona plan alguno cercano o lejano de descontaminación.

Inmediatamente peligroso para la salud es el Espigón, en la desembocadura del río, antiguo asiento de una desaparecida base náutica de recreación y pesca cuyo remanso de agua altamente contaminada, engañosamente limpia, represada por la arena acumulada por las olas, atrae a cientos de personas, grandes y chicos que inocentemente escogen el lugar   para sus zambullidas. Ni Autoridad o señal alguna advierta del peligro con prohibición de pesca y baño.

El malecón habanero es otro escenario de infección y riesgos, más preocupante por su extensión de varios kilómetros bordeando el litoral a cuya costa van todo tipo de inmundicias de la ciudad y las empujadas por el océano Atlántico. Los arrecifes coralinos, con razón llamados diente de perro, laceran cuerpos y mata, jóvenes casi todos, los más osados, no miden peligros al lanzarse en zambullidas. Ponen en riesgo su integridad física en pos de un deporte que por ser en el Malecón no es deporte. Traumas cerebrales a veces irreversibles, rupturas de vísceras, fracturas de huesos, muerte al chocar contra el muro o diente de perro. O adquirir intoxicaciones graves porque las aguas albañales de la capital, con más de dos millones  van a para   al litoral habanero y a la Playa del Chivo al este capitalino.

Curiosamente semanas antes de las recientes vacaciones masivas de verano, la Policía colocó postes con la advertencia de prohibición de baño y pesca a lo largo del muro del Malecón de La Habana. Días después fueron eliminados. ¿Por qué?  Se conjetura que la supresión de las advertencias fue para no dañar la imagen del turismo. El Malecón es calificado como Portal de La Habana.

Cabe la pregunta retórica: ¿Por qué las autoridades sanitarias –que no desconocen la gravedad por casos de intoxicación, afecciones cutáneas en combinación con autoridades policiales toman posturas permisibles, dañinas, al no actúan con energía para impedir el uso del Espigón y del Malecón para baños y pesca? Usando una  frase de moda, ¿no es una grave Indisciplina Social?

cosanoalen@yahoo.com

Por Reinaldo Cosano Alén.

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