Publicado: Lun, 21 Oct, 2013

Roban animales del zoo

JirafaCuba es una fábrica de ficciones en tiempo real, un almacén de disparates, es cualquier cosa menos una nación formada sobre la lógica y el sentido común. Recientemente leí en la página digital www.cubanet.org los detalles del robo de una jirafa, cuatro monos y un caballo pony que se encontraban en los predios del zoológico nacional.

Ante la insólita nota, todavía me pregunto: ¿Cómo se la ingeniaron los cacos para sacar la jirafa del recinto?, ¿lograron sacarla de cuerpo entero?, ¿fue despedazada?  Las suposiciones más razonables coinciden en que el animal lo trocearon.

“No dudo que ya la hayan vendido como carne de res o de búfalo. En La Habana sobran compradores y revendedores. Seguramente la vendieron barata. Me imagino que si matar una vaca es un delito grave, dime tú una jirafa, reflexionaba Manolo, un ex trabajador de la refinería Ñico López.

El incidente ha sido desestimado por varias personas que alegan la imposibilidad de llevar a cabo una extracción de esa naturaleza.

“Lo de los monos y el caballo si lo creo, pero estamos hablando de un animal que mide casi 6 metros de altura y puede pesar más de una tonelada. A lo mejor en estos días sacan la noticia por el Granma. Si es verdad todo eso a lo mejor esperan tener todos los detalles a mano para darle publicidad”, expresó Danilo, un médico veterinario, que trabaja de dependiente en una cafetería particular. De ser cierto el despojo, no sería la primera vez que esto ocurre en Cuba. En los años más duros de la crisis económica, específicamente en 1993 y 1994, varios animales desaparecieron de sus jaulas, pero nunca de dimensiones tan grandes como parece que ocurrió esta vez.

“Aquí no se puede dudar nada. Esto es un país de locos. Se llevan los huesos y las estatuas del cementerio, los cables del tendido eléctrico. El control es relativo, lo que salta a la vista es el relajo a todos los niveles. Cuidado y no se hayan llevado algunos cocodrilos. Hace unos días, un tipo vino a proponerme diez libras de esos “bichos”. Yo nunca lo he comido ni lo voy comer. ¡Solavaya!, exclamó Manuel, un arquitecto avecindado en el municipio Habana Vieja”.

“Recuerdo la anécdota de un desgraciado que vendía pan con carne de aura tiñosa. Eso fue hace como veinte años, pero la cosa sigue. Esto es sálvese el que pueda. Te matan de una indigestión y no pasa nada. Como dice el proverbio: el muerto al hoyo y el vivo al pollo”, agregó.

Los comentarios alrededor del hecho combinan dudas y asentimientos. Lo cierto es que hay un nuevo tema a debatir en las barriadas y que de alguna manera sirve de materia prima para ampliar el diapasón de los rumores.

El silencio de la prensa oficial, que no confirma ni desmiente la noticia, reafirma los principios basados en lo que deciden los jerarcas del Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR), una entidad adscrita al Comité Central del Partido.

La parcialidad llevaba a los extremos, lo anodino como elemento de peso en el diseño de la línea editorial y el sistematizado ocultamiento de información, siguen entre las características principales de todos los medios de comunicación de la Isla.

Por el momento es lícito pensar que en La Habana estén en venta los bistecs de jirafa o el fricasé de mono, ambos incluidos en el menú de algunos restaurantes como carne de ganado bovino o caprino.

oliverajorge75@yahoo.com

 

 

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