Publicado: Lun, 21 Oct, 2013

Santiago de las Vegas, el pueblo que emigró

santiagodelasvegasLa Habana, octubre 2013. Cuentan los que pasan de setenta años que Santiago de las Vegas, lo ubicaron a 5 leguas de la ciudad. Repetían que estaba exactamente a veinte kilómetros del diamante del Capitolio Nacional, antes que la piedra preciosa desapareciera definitivamente con el triunfo de los barbudos. En cuarenta años jamás he visto una vega de tabaco, pero si el derrumbe de su manufactura asociada: el despalillo, mes tras mes.

La escuela primaria me mostraba la decadencia. Mí abuela decía: mí nieto está en las Carrales. Pero yo no entendía, ya que había sido “rebautizada” como Julio A. Mella. Así resultaba con casi todos los nombres de instituciones de toda índole.

Desaparecieron las escuelas privadas y junto a ellas se fue la educación y los modales. De esta forma el novedoso gobierno del pueblo y para el pueblo, obligó a los nacidos en lo que una vez fue municipio, hacer maletas y dejar su terruño para siempre. Este mismo año, murió en Puerto Rico. El doctor en pedagogía y supervisor, Guido Ortega Álvarez, a la edad de 100 años. Este famoso maestro del pueblo huyó del fidelismo, junto a decenas de colegas, en la década del sesenta.

La historia se repetiría una y otra vez, migración masiva, furtiva. Pero exilio de todas formas. Cada lustro mostraba la ineficiencia, y el descontento de los nacidos en esta ex tierra de tabaco, que preferían el destierro y buscaron unirse en Miami con sus vecinos.

Medio siglo después, el que no se fue por el aire o el mar, yace en el cementerio, ahora en fase de ampliación. Los vecinos son de casi todas las provincias inauguradas por la ocurrencia Castro-Ruz.

Los que quedamos aquí, recibimos preguntas de este tipo:

¿Qué queda del Círculo de instrucción y Recreo?

¿Y del Club Atlético?

¿Qué es ahora, el Centro Gallego?

¿La Biblioteca Mas Luz, qué ha pasado con ella?

¿La Asociación de los Chinos, perdura?

¿El restaurante los 3 ceros, aún existe?

¿Qué fue de todas las tiendas de la calle 13?

¿De la cadena de cafeterías LA DOMINICA?

¿Y los cines?; y ¿La Farmacia Mora? (Fundada en 1884).

Todo fue destruido y cambiado para peor. Las autoridades locales, que ahora le llaman Poder Popular y Partido (comunista), prometieron reparar el parque Martí.

La restauración fue un éxito para el historiador de la Habana, Dr. Eusebio Leal, que logró llevarse los dos jarrones de bronce, que adornaban la fuente, hace años seca y sucia, gracias a la campaña nacional de exterminio del mosquito Aedes aegypti que de pasada exterminó a las mariposas.

Estas instalaciones mencionadas, junto a la extinta imprenta, con su periódico local y revistas de sociedad, cultura y ciencia; enclavadas dentro del pueblo, es solo una pequeña parte de todas las existentes antes de 1959.

Si se sumaran las barriadas con las nuevas industrias florecientes de la década del 50, se haría un libro con ilustraciones del antes y después.

Entonces ni los mismos equivocados que ahora usurpan los hogares de los exiliados le darían cabida a la duda. Entenderían porque Santiago de las Vegas emigró.

Por Rodolfo Noda Ortega

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