Publicado: Mie, 20 Nov, 2013

Cortar las alas

Feria habanera con ropa importada Centro Habana. En estos momentos se abre una interrogante para quienes han tenido múltiples gastos para lograr ganancias como vendedores de confecciones en Cuba –casi siempre industriales y traídas de otros países- por las cuales tuvieron que pagar lo establecido por las aduanas, y ahora tienen, sin embargo, el 31 de diciembre como fecha tope para liquidarlas.

Hasta hace unos meses nadie veía a estos cuentapropistas como “una amenaza”; ahora son considerados ilegales estos trabajadores no estatales dedicados a la comercialización minorista de artículos importados, y a quienes se les acusa además de revendedores o acaparadores de productos ofertados en la red comercial estatal.

“Aquí los que mejoran económicamente le sacan roncha (dan envidia)  a los de arriba (a los que  dirigen), acuérdate hace muchos años cuando la gente se vestía con lo que se vendía en La Catedral, la redada fue en grande, ellos (el gobierno) no quieren que el que tiene negocio se vista bien, ponga su casa bonita o se compre una moto o un auto”- recuerda un residente en la capital.

El sábado 2 de noviembre los principales diarios oficiales publicaron una Nota Informativa sobre el trabajo por cuenta propia. El lunes 4  el diario Trabajadores, Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se hizo  eco de la misma, firmada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Dicha Nota refleja que, el 26 de septiembre de 2013 se publicaron en la Gaceta Oficial de la República diversas regulaciones a propósito del trabajo por cuenta propia, como la autorización de 18 actividades adicionales y la regulación del resto de estas para evitar indisciplinas e ilegalidades.

A continuación se explica cómo se  aclara “aún más a los trabajadores por cuenta propia lo establecido en dichas regulaciones”, informaciones que se dan de manera individual, según la actividad en que se desempeñan. También se les ratifica que es ilegal la comercialización minorista de mercancías importadas o revender lo adquirido en la red comercial estatal.

“No le veo nada de ilegal a atender bien a la gente y vender ropa bonita, por qué  tienen ropa tan fea y tan cara en las tiendas estatales, y las que despachan son unas groseras, te atienden mal y te multan (aumentan el precio de venta). Ellos (los trabajadores no estatales) no pueden vender más, pero no se contó con el pueblo para esa medida”- opina una joven estudiante de preuniversitario.

Otra de las medidas drásticas es el cierre de las salas de cine particulares que proyectaban filmes en 3ra Dimensión y lo que se denomina como “juegos computacionales”; ambas actividades, según la Nota, nunca han sido autorizadas y se desarrollan como único servicio o están asociadas  a otras. Las mismas cesaron de inmediato.

“Este es un barrio donde los niños y lo jóvenes no tienen dónde ir. No nos gusta que vayan para La Habana porque la calle está mala, el cine en tercera dimensión era un entretenimiento, igual que los juegos. Aquí había cerca un cine pero lo cerraron. Muy pocos pueden tener una computadora para que los muchachos jueguen. La soga se rompe siempre por la parte donde estamos los  pobres”-dice una madre residente en el municipio 10 de Octubre, en la capital.

Se describe que, quienes están inscritos como “modista o sastre” y “productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar”, tendrán un plazo para liquidar la mercancía hasta el 31 de diciembre del presente año, ya que nunca ejercieron esos oficios o “nunca se enmarcaron en el alcance definido”, tienen que devolver la autorización otorgada antes del 20 de enero del 2014 y no tendrán que pagar la cuota del mes en que sean dados de baja.

Dichas medidas persiguen “combatir la impunidad, exigir el cumplimiento de la legalidad y proteger a los trabajadores por cuenta propia, que en su inmensa mayoría cumplen las regulaciones establecidas”, y se describe en el último párrafo que está dada como parte de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y social partidista. Los cuentapropistas nunca han tenido un almacén mayorista para abastecerse, solo han sufrido  exigencias y más exigencias, reprimendas de los inspectores corruptos y pagos excesivos, en su mayoría. La Nota informativa ha traído el descontento de buena parte de la población. “Nos manipularon mientras les convenía, ahora somos delincuentes”-dice un vendedor en Centro Habana que trata de vender la mayor cantidad de mercancía, en breve tiempo y con la sonrisa que nunca aparece en los vendedores estatales.

 

 

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