Publicado: Mie, 13 Nov, 2013

El castrismo no resiste la competencia

Vivienda rustica en construcción, municipio Mariel Un sistema totalitario como el cubano, que controla la vida política del país, que monopoliza la información, que es propietario de casi todos los medios de producción, y que rige las actividades educativas, culturales y comerciales de la nación, está diseñado para reinar en la sociedad, sin que nadie se le interponga. Por tal motivo, los amagos de actividad privada que, de un modo u otro le han hecho sombra al castrismo, han provocado siempre la animadversión de las autoridades.

Con el surgimiento de los mercados libres campesinos en 1981, cuando los pequeños agricultores privados comenzaron a ofertar sus productos a precios de oferta-demanda, los consumidores cubanos tuvieron acceso a una gama de renglones del agro que jamás veían en el desabastecido sistema estatal de racionamiento. Comoquiera que a las semioficialistas cooperativas de producción agropecuaria (CPA) no se les permitía vender en esos mercados libres, era lógico que nuevos productores aislados decidieran no integrar sus tierras en las referidas cooperativas ¿Y cuál fue la respuesta de los gobernantes? Ah, en vez de tratar de competir con los particulares, y de esa manera, además, hacer que los precios bajaran, el castrismo optó por eliminar de un plumazo los mercados libres campesinos en el año 1986. No son pocos los que opinan que, de no haber sido por esa arbitraria e irracional decisión, la hambruna de los años 90 habría actuado con menos crudeza.

Algo parecido ha sucedido con los trabajadores por cuenta propia que comercializan ropa importada. Es una verdad irrefutable que el público cubano— sobre todo los jóvenes y adolescentes— prefiere acudir a los espacios operados por cuentapropistas, donde encuentran prendas de vestir de mayor calidad y con apego a la moda, antes que ir a las tiendas estatales. Claro, a los jerarcas del gobierno no les importa el criterio de los consumidores. Lo de ellos es impedir que la eficiencia privada sepulte a la inoperante maquinaria gubernamental. En consecuencia, ya las autoridades informaron oficialmente que los cuentapropistas no pueden vender ropa importada. Y se les ha dado de plazo hasta el 31 de diciembre para que liquiden los inventarios.

Bueno, ¿y cuál es el capítulo más reciente en este afán castrista por erradicar el más mínimo atisbo de competencia? Pues nada más y nada menos que la embestida oficial contra los pequeños cines privados que exhibían películas en tercera dimensión (3D).

En un reportaje aparecido en el periódico Juventud Rebelde (edición del domingo 27 de octubre), autoridades del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), insistieron en que se trataba de una actividad ilegal, pues no existe una licencia específica que permita operar estos cines. La mayoría de sus propietarios solo tenían licencia como “Operadores de equipos de recreación infantil”. Además, esos funcionarios aducen que los cuentapropistas violaban la política cultural de la revolución. En ese sentido, el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, apuntó que “en esos cines privados se promueve mucha frivolidad, mediocridad, seudocultura y banalidad”.

Por supuesto, en el fondo yace el verdadero motivo de la reacción gubernamental: la gran aceptación que tuvieron los cines 3D en la población, así como la imposibilidad de que las grandes salas cinematográficas estatales puedan aplicar de inmediato esta tecnología. El pasado 2 de noviembre se dio a conocer una nota del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros que instaba a poner fin de inmediato a los cines operados por los cuentapropistas. Una vez más el todopoderoso Estado cubano se muestra incapaz de afrontar la competencia de los actores privados.

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana es periodista independiente

Latest posts by Orlando Freire Santana (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>