Publicado: Mie, 27 Nov, 2013

Autoridades abusan con multas a ciudadanos

CPL-Maikel Rodríguez La Habana. Maikel, se encaramó en uno de los camiones. Llenó la lata de cinco galones con polvo de soya y maíz, se disponía a marchar a su casa pero…

Llegaron dos policías en un auto patrullero, lo detuvieron, le quitaron la lata con residuos de cereal y le impusieron una multa de 600 pesos -equivalente al salario mensual de un profesional universitario.

-Tienes que pagar la multa en un plazo de diez días o serás puesto a disposición del Tribunal y sancionado, -dijo uno de los policías.

Maikel Rodríguez Caballero, de 26 años, residente en calle Perdomo No.611-B, Regla, provincia La Habana, preguntó qué delito había cometido y por qué tan excesiva multa.

-¡Robaste, robaste en el camión!  La multa alta es porque en tus antecedentes penales aparece que cumpliste un año de trabajo correccional sin internamiento por una riña en un ómnibus.

-¡No es robo, ni soy ningún ladrón. Ni sé qué relación puede tener como antecedente penal una riña con un robo!, aparte que la riña la creó el chofer del ómnibus. Iba atestado, se formó la bronca y se negó a abrir la puerta. Todo el mundo aquí recoge barreduras de polvo de soya y maíz, no soy el único. Está  autorizado recoger barreduras -respondió Maikel, quien añade:

-Lo que gano algo vendiendo bisuterías no alcanza para vivir. Somos mi esposa, nuestro niño de cuatro años, una hermanita de mi esposa de doce años y yo. Todos dependen de mí. Vendo la lata de barredura a un campesino que cría puercos. Lo emplea como pienso. Paga sesenta pesos por lata.

La recogida de restos de afrecho y polvo de maíz y soya del piso de la cama de los camiones en realidad no está autorizada.  Tampoco desautorizada. Es vieja costumbre. Los choferes dejan abiertas las compuertas y permiten que la gente se beneficie con las barreduras. Ellos también se benefician porque les ahorra tiempo y trabajo. La labor de limpieza de los vehículos es tarea de los camioneros. Los vehículos obligatoriamente tienen que llegar vacíos y limpios para recibir nueva carga en el muelle.

El camión después de entregar su carga de maíz y soya a granel en las tolvas de los molinos del pueblo Regla, provincia La Habana, estaba aparcado fuera del área del puerto de La Habana, listo para iniciar un nuevo ciclo puerto-molinos. El conductor esperaba en una oficina portuaria los rutinarios trámites de documentación. Oportunidad esperada por Maikel y otros ciudadanos para recoger barreduras –así le llaman a los residuos de cereal en los camiones descargados.

Horacio Marrero, residente en el barrio capitalino Puentes Grandes, refiriéndose al caso comentó: “Trabajé en el puerto como estibador y sé que lo que hicieron a Maikel es un abuso. Jamás ha sido delito recoger barreduras, pero hay policías que se hacen los desentendidos, permiten que la gente llene sus latas y se las quitan para venderlas ellos. Justifican el despojo imponiendo multas que hay que pagar sin discutirla o tendrá que cumplir prisión. Es un abuso”.

Dice Maikel: ¡Yo no robo. Vivo de lo que gano honestamente! Se lo dije a los policías. Ahora no sé qué hacer para reunir el dinero de la multa y no caer preso.

cosanoalen@yahoo.com

 

 

 

 

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