Publicado: Mie, 4 Dic, 2013

Islazul bombardeada

Cafetería de Islazul La mayoría de los servicios estatales en las playas del litoral norte habanero se cobran en divisas, moneda 24 veces superior al peso cubano. Sin embargo, amén del capital que genera los servicios estatales en divisas y el impacto de los trabajadores por cuenta propia (negocios autorizados), el panorama es desolador en las playas del este habanero.

Junto a los contados pinos que sobreviven en las playas de Santa María, Boca Ciega, El Mégano y Guanabo, cerca del 30 % del conjunto habitacional administrado por la empresa Islazul, el gobierno local y otros organismos estatales, están en ruinas. En similar estado se encuentran cafeterías, restaurantes y discotecas.

En la década de los 80s, el gobierno cubano intentó sacar a los residentes de las playas habaneras, con el objetivo de ampliar su capacidad turística y de alojamientos. Como medida de coacción, eliminó las bodegas de productos racionados, los consultorios médicos y otros servicios comunitarios esenciales. La mayoría se negó a abandonar la zona.

A más de 30 años de aquel episodio, el fondo de servicios y alojamientos de la empresa Islazul en las playas del Este habanero, da la sensación de una ciudad bombardeada.

Odelín Alfonso Torna

Odelín Alfonso Torna es periodista independiente y miembro de APLP

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