Publicado: Mie, 18 Dic, 2013

Los sindicatos son un apéndices del gobierno

Feria de artesanos y vendedores privados La Habana. Por estos días la prensa oficialista cubana ha publicado íntegramente el Documento Base del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que se celebrará en febrero de 2014. El Documento consta de 60 incisos y se discute actualmente en todos los centros laborales del país, donde los únicos sindicatos permitidos son, precisamente, los afiliados a la CTC.

Un simple vistazo a ese texto nos convence de que estamos en presencia de la antítesis de lo que debe ser un sindicato: en vez de constituirse como una iniciativa de los trabajadores para plantear sus demandas a los gobernantes, son en realidad un mecanismo de estos últimos para controlar a la clase obrera, y de esa forma afianzar el poder totalitario sobre la sociedad. Veamos algunos ejemplos.

El inciso 8, referido al proceso de sindicalización de los trabajadores por cuenta propia, expresa que “Existe una política definida para la sindicalización, organización y atención de los trabajadores no estatales”. Es decir, que no se trata de satisfacer una aspiración espontánea de los cuentapropistas, sino de una estrategia gubernamental para controlar a estos nuevos actores económicos. Así, al formar parte de los sindicatos oficialistas, los trabajadores por cuenta propia deben cumplir con sus deberes, antes que ver satisfechas sus demandas. O sea, que en lugar de gestionárseles un mercado mayorista para la adquisición de sus insumos y materias primas, o locales con mejores condiciones de trabajo, la prioridad de la CTC con los cuentapropistas es instarlos a que paguen puntualmente los altos y excesivos impuestos que fijan las autoridades tributarias.

Al tratar el tema del enfrentamiento al delito y las indisciplinas en los centros laborales, el inciso 51 apunta que “En nuestra sociedad socialista, el robo, y la apropiación indebida de medios y recursos no son conductas consustanciales a un colectivo laboral”. ¡Oh, ironías de la vida!  El Estado que les robó las propiedades a los cubanos en los primeros años de la revolución castrista, ahora pretende que las nuevas generaciones de cubanos -muchos de ellos descendientes de los dueños expropiados- defiendan los bienes de ese mismo Estado usurpador. Y después de lamentar que los trabajadores aún no exhiben la “combatividad necesaria” para enfrentar los hechos antes mencionados, en el inciso 52 se afirma que “solo mediante una labor de la organización sindical podrá resolverse este problema”.

Por supuesto que la cúpula del Poder no podía desaprovechar esta ocasión para tratar de comprometer al movimiento obrero, de un modo explícito, en la defensa del sistema político imperante. En ese contexto, los incisos 39 y 55 declaran que “El movimiento sindical cubano no escapa a las acciones subversivas de los enemigos de la Revolución, por lo que debe continuar la activa participación de los trabajadores en la defensa de la patria socialista frente a la pretensión de destruirnos por parte del gobierno de Estados Unidos”.

Y casi al final del Documento, en el inciso 56, se recalca que debe de proseguir el desembolso monetario de los trabajadores mediante el denominado “aporte al Día de la Patria”. Algo parecido a lo que antes fue el pago de un día de haber para el mantenimiento de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT). Si a alguien le quedaba alguna duda, este inciso demuestra la verdadera intención de la CTC: con tal de servir a los gobernantes, no vacila en depredar todavía más el bolsillo de los trabajadores cubanos.

 

 

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana es periodista independiente

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