Publicado: Vie, 13 Dic, 2013

Un reciclaje tenebroso

Foto Aleaga-militares en 1 de mayoSanta Fe. La Habana. En realidad, la prensa nacional cubana no es tan mala como ha dicho el general presidente Raúl Castro. A pesar de que sirve esencialmente como propaganda a la dictadura, tergiversa u omite según su conveniencia los acontecimientos de Cuba y el extranjero, no le ha dado por reciclar los viejos discursos de Fidel Castro, aquellos que se prolongaban hasta la madrugada, por espacio seis y ocho horas y suspendía capítulos de novelas, competencias importantes deportivas, etc.

¿Imaginan ustedes volver a escuchar aquellos discursos que hablaban de promesas incumplidas, mentiras, planes que no se realizaron? ¿No será que él y todos ellos saben que el bosque, como mejor se aprecia, es de lejos, un proverbio antiguo que les sirve de alerta?

¿Se imaginan ustedes que después que los canales de televisión y las estaciones de radio, en los que se respira nuevos aires hasta cierto punto, comenzaran a reciclar los aburridos y obsoletos discursos del Comandante?

Recordemos que el 31 de julio de 2006, el monarca absoluto anunció a través de una carta que traspasaba los poderes a su hermano menor, puesto que padecía de un grave mal intestinal. A partir de ese día, no hubo más discursos largos.  Sólo se escuchan algunos muy breves y esporádicos del nuevo monarca.

Es cierto que al poco tiempo de recuperarse de sus males físicos, le dio por bombardear con sus reflexiones a los periodiquitos de su propiedad. Pero nada importante. No afectaban las telenovelas del pueblo.

Pero, ¿qué ocurriría si a cualquiera de los dos monarcas les da por ordenar que se reciclen todos aquellos discursos, sobre todo los más tenebrosos, una operación consistente en someter de nuevo una materia a un ciclo de tratamiento total o parcial, cuando la transformación de aquélla no resultó completa?

Volveríamos a escuchar aquel discurso del 2 de marzo de 1964, cuando aseguró que tendríamos una producción de leche superior a la de Holanda y una producción de queso superior a la de Francia. En diciembre de 1966, en otro de sus discursos, afirmó de nuevo que en 1970 tendríamos cinco mil expertos en la industria ganadera y alrededor de ocho millones de vacas y terneras.

“Sobrepasaremos –dijo- los treinta millones de litros de leche. Habrá leche para exportar. Habrá tanta leche que se podrá llenar la bahía de La Habana con leche”.

En un periódico de 1982, puede verse a un Fidel muy risueño junto a su vaca favorita, Ubre Blanca, fallecida un poco después de tuberculosis y embalsamada en la Isla de la Juventud, como homenaje por producir leche en cantidades récord. Hoy no hay leche y mucho menos carne de res para el cubano.

¿Y qué les parece si escucháramos de nuevo aquél discurso del 27 de octubre de 1967, cuando explicó largamente su idea genial de desecar la Ciénaga de Zapata, para convertirla en tierras productivas? ¿O ese otro donde se refiere al Cordón de La Habana?

¿O el celebrado en el Teatro Carlos Marx, el 6 de junio de 1976, dedicado al terrorismo? Allí dijo: “Si decidimos ser terroristas, no hay duda de que seríamos muy eficientes. Que la Revolución cubana nunca haya recurrido al terrorismo no significa que hemos renunciado a ello. ¡Que esto sirva de advertencia¡.”

En el discurso del 4 de abril de 1992, donde tocó el tema de la prostitución, tal vez se le escapó esto que dijo: “…las que lo hacen, lo hacen de forma voluntaria. Nadie las obliga. Podemos decir que son jineteras –prostitutas-, sumamente educadas y muy saludables.”

Para terminar, utilicemos algunos de esos otros discursos donde insulta a gobernantes políticos, con su grosería acostumbrada, algo que atenta contra la educación formal que se quiere hoy para los cubanos y que éste ha perdido, entre otras razones, gracias al Comandante:

Al presidente de España, José María Aznar, lo llamó “el führercito del bigotico”, el 12 de junio de 2003. Al presidente argentino Fernando de la Rúa, “un lame botas de los yanquis”, al presidente uruguayo Jorge Battle, “trasnochado abyecto”, al presidente mexicano Vicente Fox, “un desacreditado”, al presidente de Costa Rica, Miguel A. Rodríguez, “creativo pigmeo”, al primer ministro italiano Silvio Berlusconi, “un payaso fascista”, el 23 de diciembre de 2005, a una comisión de diplomáticos norteamericanos, la llamó “pandilla de comemierdas, encabezada por la loca de Condoleza Rice”.

 

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