Publicado: Mie, 15 Ene, 2014

Desatendidos pacientes con SIDA en San Antonio de los Baños

Manuel y Elier Artemisa. Elier Bishop y Manuel Coloma, una pareja gay pacientes de SIDA, se quejan de los maltratos y la desatención que sufren por el sistema de salud de su municipio de residencia, San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa.

Asegura Elier que no le han determinado la carga viral desde hace más de un año por estar roto el equipo para dicha prueba (CD4) en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK) de la capital.

La doctora que atiende a ambos les dijo que no podía remitirlos a otros municipios en que se realiza la prueba CD4 y que en San Antonio solo se ejerce a mujeres embarazadas aquejadas con SIDA. Explicó también que el Ministerio de Salud Pública no tiene dinero para reponer el equipo roto del IPK.

Refiriéndose al hospital de San Antonio de los Baños y los consultorios de médico de la familia, Manuel asegura que “Se pasa trabajo para ser atendidos por algún médico, y cuando lo hacen, generalmente nos tratan mal”. Elier añade: “Nos piden que llevemos la jeringuilla, pero no nos las suministran, por lo que debemos resolverlas por la izquierda, con amistades”.

Ambos se quejan de que no les entregan vitaminas y de que la dieta normada que les venden no es suficiente para alimentarse adecuadamente. “Hay demora con el aceite y los alimentos enlatados de donación que nos deben entregar gratuitamente cada tres o seis meses. La primera entrega de 2013 fue en febrero y luego anunciaron otra para diciembre de ese mismo año”, afirmó Manuel.

Agrega Elier que “Los retrovirales me los suministran oportunamente, pero deben mantenerse a bajas temperaturas. Como no tengo refrigerador, se me vuelven una pasta y se echan a perder. Me indicaron un sustituto que también requiere mantenerse en frío. En una ocasión me prometieron un refrigerador, pero no me han dado nada”.

Manuel cree que los maltratos que sufren son manifestaciones de homofobia y de inhumanidad, a lo que se unen las malas condiciones higiénico sanitarias en el hospital de San Antonio. “Está muy sucio, sobre todo los baños. Frecuentemente no hay siquiera termómetros o jeringuillas”, nos dice.

En los dos años que llevan viviendo juntos no habían recibido la visita médica de rutina para estos enfermos. No fue hasta el 16 de octubre que se los visitó en su nueva dirección, avenida 35 número 5407 entre 54 y 56 en San Antonio. Era una doctora venezolana interesada por el estado crítico de Elier, que por entonces padecía de neumonía e infección en los riñones.

En cambio a Manuel no le han realizado las pruebas para indicarle el tratamiento a seguir. Las autoridades de salud primeramente alegaron que debía esperar su turno, ya por entonces demorado todo un año por la rotura del equipo referido anteriormente.

“No quiero ser carga de nadie, me siento fuerte como para ganarme la vida con mi propio esfuerzo”, afirma Manuel.  Y confiesa que busca empleo en lugar de solicitar ayuda de la seguridad social.

A pesar de las muy propagandizadas excelencias de los servicios médicos exportados por el gobierno cubano, los destinados a la gente de a pie en la isla reducen su cobertura día a día y pierden calidad, como lo demuestran numerosos hechos entre los que el caso de Elier y Manuel es solo un botón de muestra.

corrientemartiana2004@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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