Publicado: Mie, 15 Ene, 2014

El silencio, el exilio y la astucia

Casa del Alba Cultural La Habana. En Cuba cualquier pelafustán con dos libritos publicados, donde revela su antes reprimida orientación sexual o su actual y aparente libertad creativa, se jacta de ser un intelectual polémico o un post-vaya-usted-a-saber, siempre que los censores censurados de la oficialista UNEAC (Unión de escritores y Artistas de Cuba) no lo amenacen con alejarlo del avión, las editoriales o de las calderillas en divisas.

Estos heroicos acarreadores de libros en la Casa del Alba Cultural, o expertos fabricantes de jaiboles en la tertulia literario-política del Café Emiliana, en el ICL (Instituto Cubano del Libro), ebrios de goce escriben sobre sus hazañas sexuales y cerveceras en un Ditú habanero, y como tristes remedos del Stephen Dédalus del Retrato del artista adolescente, de Joyce, se ocultan tras el silencio, recurren al exilio y utilizan la astucia para sobrevivir.

Sin compromiso alguno, según su buen saber, se alimentan de reales o ficticios desarraigos individuales, de persistentes tormentas y derrumbes colectivos. Y los digieren a ambos lados de la mesa, oficial o alternativa, de un banquete literario light, sin esperar que “el tiempo, que nos destruye a todos, reduzca lo que no es genial a bazofia”, como dejara escrito Harold Bloom.

Son diestros en guardar silencio en cuanto al tema de la represión en Cuba por razones políticas; rápidos a la hora de armar maletas para ir al exilio en cuanto les pisoteen el cayo de la dignidad, herida con la pestilencia de un calabozo; y astutos a la hora de situarse dónde esto no suceda. Así, los creadores de la literatura de la libertad insular se pasean, como un Jano de plastilina, sobre la imaginaria frontera de una sociedad dividida en dos o mil pedazos.

Gracias a su “compromiso moral” con la verdad en cualquiera de sus partes, y también a un Don de ubicuidad cuasi divino, lo mismo los vemos disertando sobre literatura en un programa de Mega Tevé con María Elvira, en Miami, que en un set de Vitrales, con Maylín Legañoa, en La Habana. También se pueden leer a la vez en Diario de Cuba, La Jiribilla y Cubarte.

Es más, nadie cercano o que siga día tras día las relaciones amor-miedo entre algunos nuevos escritores y el tema político, puede negar que si ayer los vio en una tertulia literaria de los represores culturales, hoy los pueda ver junto a sus colegas reprimidos en una lectura de poemas o cuentos calificados como subversivos por las autoridades.

Pero si algo despierta el interés sobre estos escritores disidentes-comunistas, es la facilidad con que asumen su papel en ambos planos conceptuales. Al parecer, es tan poca la consistencia de su obra para la literatura cubana, que si hoy son galardonados en un concurso para textos prohibidos, mañana son agasajados por quien los prohibió.

Por eso, nada como alguien autocalificado de precursor para que los prejuicios desaparezcan y desanden los senderos que se bifurcan, pues aunque todos conduzcan al infierno de los impostores, en un lado obtienen promoción y viajes, y en el otro dinero y conmiseración.

No es preciso nombrarlos. Los conoceréis por sus poses de intelectuales desinhibidos, vestimenta estrafalaria, y una mezcla de lenguaje soez-culterana en una estructura formal imposible de leer.

Mas tengan cuidado: sus plumas están al servicio del mejor postor.

 

 

 

 

 

 

Displaying 2 Comments
Have Your Say
  1. Muy buen articulo, mi unico reparo es que si se va a senalar la actitud de cierta gente, lo mejor es dar nombres. En este caso, el articulo estaria mas complete si se dice el milagro y el santo tambien.

  2. Escrito de excelente manera, y certero lo que dice.
    Gracias

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>