Publicado: Mie, 8 Ene, 2014

Fin de Año y Año Nuevo, Antídoto al Presagio Anunciado

CPL-Venta de productos cárnicos Santa Clara. Para la casi totalidad de los pueblos del mundo el fin de año y año nuevo es un suceso especial, ocurra en enero, abril o septiembre. Se sigue así una tradición que se remonta a la aurora misma de la civilización, y aunque la fecha de celebración varíe de una nación a otra, en muy pocas será esta una noche como para temerle.

Al realizar un viaje virtual alrededor del mundo y aparecerse en cada una de esas fiestas, se observa una enorme variedad de costumbres. Muchas de estas llevan implícita la idea de que al concluir otra vuelta de la tierra alrededor del sol, finaliza un período y comienza otro que ha de recibirse con igual alegría.

Por pobre que sea un japonés, esos días estrenará telas inmaculadas y dedicará varias horas a visitar amigos o recibirlos. Asimismo, adornará su portal con ramas de pino, además de lucir nuevos faroles de bambú, mientras en el atrio de la casa colgará llamativas langostas y rojos cangrejos, junto a frutos como las naranjas que simbolizan los deseos de larga y próspera vida.

En Escocia, la víspera de año nuevo se celebra con un accionar tan sencillo que rara vez puede ser superado. La tradición de dar el primer pasó del año entrando a un hogar, hace que la mayoría de los escoceses permanezcan en las calles justo a la media noche.

Una de las tradicionales formas que usan los españoles para despedir el 31 de diciembre y esperar el año nuevo es la denominada “tertulias clásicas”. A la primera campanada de media noche cada individuo comienza a comer uvas de un racimo de 12, cantidad que debe terminar de digerir justo con la duodécima campanada, si lo logra garantizará así la felicidad plena el año que recién comienza.

Otra muestra de diversidad relacionada con estos festejos es que no todas las regiones conmemoran la misma cantidad de “nuevos comienzos”. Para el mundo árabe este 2014 será el inicio del año 1435, mientras que los regidos por el almanaque judío festejarán el estreno del 5774.

Si se le preguntara hoy a la totalidad de los cubanos el motivo de vitorear este arribo, las respuestas podrían ser varias. Unos afirmarán que celebran algo tan simple como haber llegado sentimentalmente ilesos a dicha fecha, mientras otros rogarían porque el signo de suerte que les acompañó durante los pasados 12 meses se les aleje.

Motivos suficientes les sobran a mis compatriotas para semejantes asertos, pues si en otras épocas fue disfrutar al ver la vida pasar, actualmente no sucede así. Desde el joven que piensa en el primer día del año como solución a sus sueños irrealizados, hasta el adulto, deseoso vagamente de ver sus penalidades terminadas, el simple hecho de un cambio de fecha en el calendario no le reporta la necesaria esperanza.

Asimismo, les resulta confusa semejante celebración, ya que constantemente les quieren hacer ver la jornada como portadora política de su salvación. No comprenden la razón por la cual una festividad tan longeva y de tanto arraigo cultural en el país sea manipulada mañosamente y usada además como complemento del proceso político iniciado en igual fecha hace 55 años.

Igual incertidumbre los envuelve, a modo de maldición estratégicamente planeada, cada vez que en reiterados avisos los voceros encubiertos del régimen les auguran que “en enero esto viene malo”. Por ello intentan conservar hasta el alba la última noche de diciembre, concientes de que en ella se les escapa el antídoto al presagio anunciado.

Aún así, conservan costumbres de antaño, como lanzar un cubo de agua a la calle recién concluido el año o esperar despierto este suceso para abrazar a conocidos. La primera, realizada desde el interior de la vivienda, tiene como fin “expulsar” de esta los hechos negativos, mientras la segunda “garantizará” bienestar a los presentes por todo el período iniciado.

Existe a su vez en Cuba una tradición consistente en imitar un viaje, pero para ello habrá de realizarse un ritual a la media noche. El ilusionado con viajar al extranjero recorrerá a la hora antes mencionada la calle donde reside con uno o varios maletines, en dependencia esto último del tiempo que desee dure el periplo.

Como han observado, disímiles son las maneras con que algunas naciones del orbe inician un nuevo ciclo anual. Sin embargo, los costumbristas no negaran que en Cuba el asunto se las trae, pues desde un gobierno que ansía secuestrar para sí la fecha, predecir malos augurios, hasta la complejidad de los sueños a profetizar, más bien la jornada parece infundir temor.

 

 

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