Publicado: Mie, 26 Feb, 2014

El general Castro y la Central de Trabajadores

Primero de Mayo Managua, La Habana. Este 22 de febrero, después de tres días de sesiones, concluyó el Vigésimo Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). El general de ejército Raúl Modesto Castro se encargó de realizar las conclusiones del evento.

El general, como se conoce, es el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista (único permitido y en el poder hace más de medio siglo), y al parecer, Castro es también el dirigente máximo de la CTC, una estructura de agrupaciones sindicales que en teoría es una ONG.

Entre otras cosas, el general le ordenó a los sindicalistas lo siguiente: “(…) organizar, integrar y movilizar a los trabajadores en interés de la formación de valores laborales, patrióticos y morales…

Para alcanzar este objetivo la labor sindical debe despojarse de formalismos y de la vieja mentalidad, surgida a lo largo de años de paternalismo, igualitarismo, gratuidades excesivas y subsidios indebidos.”

A su vez dictaminó: “La CTC y sus sindicatos deben concretarse en lo esencial, que es ejercer su actividad en interés de la implementación exitosa de los Lineamientos (de la Política Económica y Social del Partido Comunista) y desarrollar un trabajo político-ideológico diferenciado y abarcador en defensa de la unidad de los cubanos…”.

Por otra parte Castro reconoció que, “es cierto que el salario no satisface las necesidades del trabajador y su familia” y que “casi un millón 700 mil ciudadanos que dedicaron decenas de años al trabajo” tienen hoy “pensiones reducidas e insuficientes para enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios.”

Sin embargo, apostilló: “Sería irresponsable y con efectos contraproducentes disponer un aumento generalizado en el sector estatal…Si el salario medio crece más rápido que la producción de bienes y servicios, los efectos para la economía y el pueblo serían fatales, ello equivaldría a comernos el futuro…”.

¿De qué futuro estaba hablando el general?

Es difícil saberlo porque después de más de 55 años del sistema social que él representa y ayudó destacadamente a implantar, el presente es tan miserable que es difícil imaginar que pueda existir un futuro dentro del régimen castro-comunista.

El general Presidente del Consejo de Estado, adicionó en su discurso que en “Cuba revolucionaria nadie quedará desamparado y no habrá espacio para las denominadas terapias de choque contra el pueblo.”

¿Qué entenderá este militar por desamparo?

Solamente en la provincia de Guantánamo (región oriental del país) hay 1 800 familias que “viven” en casuchas de piso de tierra con techo y paredes de cartón. Otras muchas miles a lo largo y ancho del país ni siquiera tienen eso. Y esos muchos que registran contenedores de basura en busca de algo que les permita continuar arrastrando su terrible existencia o duermen tirados donde puedan, ¿no son desamparados?

¿Y cuál será su idea de “terapia de choque?

Él mismo asegura que a los trabajadores y pensionados no les alcanzan los honorarios que devengan para adquirir los artículos de primera necesidad en un país donde el mercado minorista es propiedad del Estado.

Si la gente tiene que pagar, sin opciones, por casi todos los artículos varias veces lo que cuesta producirlos, a la vez que devenga un salario que como promedio no llega a los 20 dólares mensuales, eso es una descarnada y descarada terapia de choque.

En cuanto a salario, lo primero que debió hacer Castro fue decir cuánto ganan él y el resto del grupo que forma parte de la cúpula de poder. Y más allá de eso debería informar sobre las gratuidades indebidas que la élite gobernante y sus familiares reciben. Por ejemplo especificar cómo obtuvieron las grandes residencias, en las mejores barriadas del país, que poseen ellos y sus hijos, y en algunos casos, también los nietos.

Pero además, sí es posible, aun en las actuales circunstancias en la que está sumida la isla, aumentar considerablemente los salarios o, en su defecto, realizar una drástica reducción de precios de todos los artículos que se comercian en toda la nación.

Para ello lo único que hay que hacer es bajar a su sitio adecuado el presupuesto que se malgasta en las fuerzas armadas, los cuerpos represivos, la propaganda ideológica, el aparato estatal y gubernamental, y en el Partido Comunista. Ese presupuesto parece ser tan alto que siempre se mantiene en secreto.

Pero como eso no va a ocurrir mientras se mantenga el actual régimen; para los trabajadores y el pueblo en general la opción es reclamar, de la manera que sea necesaria, los derechos que pertenecen a toda la sociedad. Lo otro es continuar penando dentro de una realidad muy parecida a la de los esclavos de plantación.

josefornaris@gmail.com

 

 

 

 

José Antonio Fornaris

Periodista independiente. Presidente de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP)

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