Publicado: Mie, 5 Feb, 2014

Juan, Pedro, las papas y el Nuevo Año

Cubanos hecen colas por alimentos Santa Clara. Juan y Pedro, amigos desde la infancia, se hayan sentados en la acera del establecimiento ubicado en las calles de Síndico y Toscano, en el Barrio del Condado, municipio de Santa Clara.  Este establecimiento se dedica a la venta de productos de la agricultura, y además cuenta con departamentos dedicados a la comercialización de la carne de cerdo, pescado de agua dulce y la venta de productos normados por la libreta de racionamiento.

Juan pregunta a Pedro: “Mi amigo, ¿leíste la prensa de hoy? ¿Y en el noticiero de la televisión no escuchaste los comentarios sobre el estimado del comportamiento de la economía en el año 2013?” Luego aclara: “Fue en la reunión ampliada del Consejo de Ministros donde abordaron el tema el Ministro de Economía y Planificación, Ariel Izquierdo, y Marino Murillo, el Vice Presidente del Consejo de Ministros encargado de la implementación de los lineamientos”.

“Mira Juan”, responde Pedro, “el tema es bien complejo. Ellos siempre hablan mucho sobre crecimientos y decrecimientos del Producto Interno Bruto (PIB), y nos cansamos de enterarnos por la prensa oficial que en muchos países el PIB decrece, y que por eso han entrado en recesión. Como tú, otros tantos amigos que están aquí en la cola para comprar las papas y yo sabemos, esos datos estadísticos no son nada confiables.”

“Pero hay una cosa interesante”, asegura Juan, “y es que en Latinoamérica el PIB va a tener un crecimiento promedio de un 3 %, y en nuestro país se va incumplir el que se planificó. Primero era de 3,5 %, después de 3,1 y ahora solo 2,9 %. Inexplicablemente, mi amigo, y como en años anteriores, estos crecimientos nuestros no se ven en un mejoramiento visible del nivel de vida de la población”.

Ambos callan, reflexionando, y la cola permanece a la espera, porque todos quieren escuchar y participar en el diálogo.

“Miren vecinos”, declara Pedro, “es irrebatible lo que nos dice Juan. Lamentablemente, la realidad no compagina con los crecimientos anunciados. Y es que, ¿cómo es posible que el PIB crezca, cuando la producción industrial queda por debajo de lo proyectado, se incumplen renglones vitales de la agricultura y no se llega a las toneladas planificadas de azúcar? Pero lo que es peor: no se ve ese crecimiento en la mesa del cubano, donde en una isla rodeada de agua, a cambio de pescado seguimos recibiendo pollo por la tarjeta de racionamiento.”

Y entusiasmado con el tema, prosigue:

“La verdad sea dicha, Fidel Castro cambio en Cuba la metodología para determinar el PIB. Incluyó los servicios, la Educación y la Salud, pero además sobrestimó el valor de lo que aportan los contingentes de médicos, enfermeros y personal técnico de la Salud enviados al exterior, fundamentalmente a Venezuela y ahora recientemente a Brasil. ¡Caballeros, ni siquiera se tuvo en cuenta que el incremento en la exportación de esos servicios y los realizados a pacientes extranjeros aquí en el país, afectaría negativamente la asistencia a los cubanos!”.

Es entonces que uno de los presentes interviene en la conversación. Es el ayudante del expendedor de viandas y hortalizas de ese centro comercial:

“Lo que afirman Juan y Pedro es cierto. Aquí en Santa Clara están medianamente cubiertas las plantillas de médicos, enfermeras y personal paramédico. Esto ha provocado el cierre de consultorios y un tremendo descenso en la calidad de la atención, así que, se puede afirmar que esos supuestos valores creados en el exterior repercuten en la disminución de los servicios internos que nos corresponden. Pero hay más: ha dado lugar a actos de corrupción por parte de los pocos médicos que han quedado en los centros hospitalarios de Cuba. Si no les llevas una javita con queso, o con pollo, u otro producto alimenticio, no te dan buena atención.”

Juan y Pedro asienten. Con satisfacción ven como los comentarios que a menudo expresan ante los presentes en ese centro comercial logran despertar la conciencia ciudadana y hoy ya son muchos más los que abren los ojos a la dura realidad.

“Y en la educación difícilmente puede haber algún progreso”, agrega Juan. “Ya es indetenible la fuga de profesores y maestros. Y son sustituidos por personal no especializado, procedente de otras esferas de la sociedad, con gran pérdida de calidad en la enseñanza”.

Reflexiona un momento y luego agrega:

“Los datos ofrecidos por el Ministro de Economía y Planificación, y por el Vice –Presidente del Consejo de Ministros, cargados de triunfalismo, no tienen ninguna incidencia para la vida de los ciudadanos comunes.  Padecen de múltiples contradicciones, y si agregamos la poca credibilidad de la investigación con que fueron confeccionados, arrojan un resultado distorsionado de la realidad en la economía nacional…”.

Sosteniendo la jaba de papas que logró comprar luego de largamente esperar su turno en la gruesa cola, Juan afirma:

“El panorama para este nuevo año sigue cargado de incertidumbres y de promesas que en definitiva son consignas irrealizables. La dirección del país sigue con eso de continuar con lo que llaman la Actualización del Modelo Económico Cubano. Pero no es más que efectuar pequeños cambios que han demorado demasiado y mantenido con vida la fuente real de los problemas: un sistema disfuncional y un régimen totalitario que ha llevado a la nación al más completo desastre”.

“¡Baja la voz!”, le alerta Pedro. “Sabes que en este país no hay libertad de expresión.  No se puede dar rienda suelta con lo que pensamos. El Jefe de Sector de la Policía Nacional está dando vueltas, y por lo que estamos diciendo, como en otras ocasiones, fácilmente podemos ir a parar a los calabozos de la Seguridad del Estado. Así que despídete, Juan, que en definitiva ya tenemos las papas y hemos puesto a pensar a la gente”.

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