Publicado: Mie, 5 Feb, 2014

La mujer y su múltiple jornada de trabajo

Vendedora de latas en la calle Montes La Habana. La mujer cubana aunque trabaje fuera del hogar, continua siendo -por lo general- ama de casa y responsable de la educación de los hijos. Aspirar a un cargo de dirección, en esas condiciones es aún más difícil. En sus centros de trabajo predominan los cargos directivos ocupados por hombres, excepto en las áreas de personal, contabilidad y servicios tanto sanitarios como pantry.

Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en el año 2011, el 62.7 por ciento de las personas graduadas de enseñanza superior fueron mujeres. Sin embargo, en la isla representan solo el 37,4 por ciento de la población ocupada en la economía. De un total de mujeres cubanas ocupadas solo el 34,3 por ciento de ellas son dirigentes.

¿Cuáles son los factores por los que la mujer no accede justamente a cargos directivos? Con doble jornada de trabajo en el día (en el centro de trabajo y en el hogar), no todas logran destacar por su intelecto.

“Nosotras somos las que tenemos que esforzarnos más. Vivo con mi hija adolescente y mi esposo. Él me ayuda en tareas simples del hogar. Yo tengo que dejar la cena lista en la mañana para poder cumplir con mis 8 horas de trabajo”, cuenta Iris, quien trabaja en una Tienda de Recaudación de Divisas.

Los modelos de convivencia con estilo patriarcal aun persisten en la sociedad cubana. Aún en la mayoría de los casos la mujer es la máxima responsable en las tareas domésticas y de crianza de los hijos. Aún cuando una mujer es líder en su centro laboral, puede ser que no lo sea en su hogar.

Según Isabel Moya Richard, Directora de la Editorial de la Mujer, miembro de la delegación oficial que participó en julio de este año, en el examen a Cuba por el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, aseguró que si optan por una plaza laboral un hombre y una mujer, con iguales aptitudes, se prioriza a la mujer.

El régimen laboral cubano en la práctica, establece en casi todas las instituciones estatales, que si optas por un empleo y te rechazan, la Administración se abstiene de dar explicaciones acerca de los motivos del rechazo. Ese requisito debe ser firmado por el optante en la planilla de solicitud laboral.

De esa manera es muy difícil determinar si por parte de los empleadores hubo discriminación, ya sea por género, orientación sexual, raza o posición política, entre otras. Tampoco en caso de sospecha de discriminación puedes alegarlo frente a un Tribunal. No existe protección de derechos constitucionales ni ley especifica contra la discriminación.

En la isla aún persiste el paradigma del hombre dirigente. Las leyes laborales también alimentan este mito. Es urgente que el Estado implemente medidas concretas para revertir esta situación.

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