Publicado: Mie, 12 Feb, 2014

Se derrumba el sector privado

Negocio privado en Pinar del Río La Habana. El sector privado en Cuba, también conocido como “cuentapropismo”, se redujo cerca del 10 por ciento en el último semestre de 2013, período donde el gobierno recibió la devolución de más de 60 mil licencias operativas, según comunicó un funcionario de la Oficina Provincial de Trabajo y Seguridad Social de La Habana, ciudad capital del país.

El trabajo por cuenta propia es una forma de auto empleo que vio la luz en la Mayor de las Antillas durante la década de los 90s, una alternativa a la crisis económica generada por la desaparición del bloque socialista europeo. Reformas al modelo económico nacional, en 2010, abrieron un diapasón de 178 actividades vinculadas fundamentalmente a la gastronomía, los servicios y el transporte. Quienes lo ejercitan son considerados pequeños empresarios.

En condición de anonimato por temor a perder el empleo, el funcionario de Trabajo y Seguridad Social explicó que desde el 2010 el volumen de cuentapropistas había crecido de manera continua. En 2013 llegó a superar los 500 mil afiliados repartidos en 201 actividades oficializadas hasta la fecha. Sin embargo, al término del año la cifra se contrajo hasta 440 mil. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), en noviembre registró 444 109 trabajadores por cuenta propia.

De acuerdo a datos ofrecidos por el funcionario, en La Habana, territorio que a nivel nacional agrupa alrededor del 15 por ciento de esa fuerza laboral, entre octubre de 2013 y enero de 2014 se cancelaron más de 8 mil licencias.

De las actividades que más patentes devolvieron señaló a las de Barbero, Sastre-Modista, vendedor de Útiles del Hogar y de Bisutería, además de vendedor comprador de CD y DVD.

“Son actividades que ingresan pocas ganancias, con mucha competencia y limitaciones en las posibilidades de oferta. Por lo general la gente solicita las licencias y después de un tiempo las devuelve”, dijo.

La tendencia, según argumenta, no presenta signos de cambio pues, la relación entre solicitudes y devoluciones de patentes, transcurrido el primer mes del año favorece a los que abandonan la alternativa.

“Muchas personas inician los trámites de solicitud pero pasan meses y nunca los terminan. A veces las estadísticas los cuentan como afiliados pero son datos fríos, pasivos e inflados, ya que objetivamente no existen”, comentó.

Asimismo, resaltó que el decrecimiento de la gestión no estatal no es un hecho fortuito, sino que lo determinan una serie de aspectos que en la práctica entorpecen el desenvolvimiento del cuentapropismo.

Desde su óptica, la causa primera en la reducción del sector radica en el sistema tributario, estructurado con el propósito que los ingresos netos al bolsillo del trabajador por cuenta propia sean equivalentes a los salarios que paga el estado.

“Es irracional creer que una persona se va a pasar el mes trabajando de sol a sol para cuando llegue la declaración jurada regalarle al estado el 75 por ciento de lo que ganó, después de haber pagado patente y quien sabe el soborno de inspectores para que los dejen tranquilos. De hecho, en la declaración jurada anual fue una oleada de devoluciones lo que hubo”, expresó.

Otros factores que influyen son “la inexistencia de mercados mayoristas donde adquirir materias primas en moneda nacional (MN), herramientas y demás útiles necesarios para la prosperidad y desarrollo legal de cualquier negocio”.

Irma Chacón, ex cuentapropista de 56 años residente en el municipio Batabanó, en la provincia de Mayabeque, narra que “tuvo” que cerrar su cafetería a causa de los impuestos que tenía que abonar a raíz de la declaración jurada del año.

Según relata Chacón, el monto de la cifra a pagar en la Oficina Nacional de Atención Tributaria (ONAT), asciende a 18 500 pesos MN.

“Imagínate, yo lo que vendía era refresco a dos pesos MN, café a un peso MN y a veces pan con mayonesa o mantequilla a tres pesos MN. Mis ganancias nunca llegaban a 100 pesos MN el día, más bien era un diario para ir viviendo y todos los meses tenía que pagar casi 800 pesos MN de patente, en mi vida yo he visto 18 500 pesos juntos”, refiere Chacón, quien además se pregunta: “¿Para qué estaba trabajando, para engordarle el presupuesto al Estado, y yo qué? Actualmente sigo vendiendo escondida.”

En el caso de Alexis Miraflores, un vendedor ambulante de Útiles del Hogar, se separó de la gestión no estatal luego que el gobierno pusiera en vigor una medida que le prohíbe la venta  de artículos industriales, aunque los haya adquirido de manera legal.

Miraflores opina que “cada día inventan –la cúpula gobernante- algo nuevo para estancar a la gente. Lo único que te autorizan a vender son cosas artesanales, pero si la policía te agarra vendiéndolas acaba contigo porque de donde sacaste la materia prima si el Estado no te la vende”.

Asegura Miraflores que conoce a más de 50 vendedores de útiles que ya devolvieron la licencia. “No te dejan en paz pero quieren que trabajes, ahora somos una tremenda cantidad de vagos inventando en la calle porque con el estado es casi una misión imposible encontrar empleo. En resumidas cuentas de algo hay que vivir”.

Precisamente, la ampliación del trabajo por cuenta propia en la isla tuvo entre sus objetivos aliviar la alta tasa de desempleo que ocasionó el proceso de reducción de plantillas acontecido en 2010, en el que según pronósticos oficiales, 1 millón 500 mil cubanos quedarían excedentes de sus puestos laborales.

 

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