Publicado: Vie, 7 Mar, 2014

Desmilitarización y desarme para la paz en Centroamérica y el Caribe

Cadetes de las Fuerzas Arnadas Artemisa. En 2008, junto a otros actores de la sociedad civil de los países de América Central y el Caribe, el grupo civilista cubano Corriente Martiana intentó realizar una campaña. Se pretendía emprenderla en pos de la desmilitarización y el desarme en esta región… Sin embargo, todo quedó sólo en buenas intenciones.

Pero durante la segunda cumbre de la Conferencia de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), se abre una nueva oportunidad política con la declaración de ambas áreas como zona de paz. Es por ello que, a partir de marzo del mes en curso, la Corriente Martiana nuevamente intentará reemprender la misma campaña que tuvo que abandonar.

De toda la región, la zona de Centroamérica y el Caribe es donde se pueden dar pasos inmediatos en este proyecto. Debido al reducido al número de efectivos y el armamento obsoleto con que cuentan sus ejércitos, no constituyen fuerzas determinantes en la guerra moderna.

En la segunda cumbre de la CELAC, efectuada los días 28 y 29 en La Habana, también se propuso la lucha contra el hambre, la pobreza y por la justicia social en el área, para lo cual se podrían destinar los fondos que en el presente se vierten en gastos militares.

Como ejemplo práctico de ello, la República de Costa Rica fue la primera nación en el mundo que el 1ero de diciembre de 1948 abolió su ejército. Fue un hecho determinante para el país y el continente, y perpetuado con la Constitución de 1949. Sin contar con un ejército, su paradigma demuestra que para una pequeña nación es posible mantener la soberanía y seguridad sin un ejército, y al mismo tiempo lograr gran desarrollo económico junto a altos índices de asistencia social.

No obstante, la presencia de grupos narcotraficantes, terroristas, contrabandistas de personas y pandillas de delincuentes, así como las frecuentes catástrofes naturales, obliga a mantener cuerpos de seguridad y defensa civil para enfrentarlos, contando con recursos modernos y suficientes.

Esos cuerpos de seguridad y defensa civil nacionales podrían estructurarse regionalmente, dentro de un sistema único. Al compartir gastos y recursos entre todos los integrantes del área, la medida conjunta elevaría su efectividad.

No se debería impedir que a dicho sistema pudieran ingresar estados de los que conforman los Estados Unidos. Como el de la Florida, varios de ellos son colindantes con la zona en cuestión. Para bien de sus ciudadanos, todos se acogerían a los principios y fines establecidos para el resto de los integrantes.

Quizás esta iniciativa haya llegado como respuesta racional a la vieja pregunta cínica que Fidel Castro hiciera al iniciar su largo poder en la isla, y que después desestimara por conveniencia:

-“¿Armas…para qué?”

corrientemartiana2004@gmail.com

 

 

 

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