Publicado: Mie, 19 Mar, 2014

¿El regreso a la élite?

Dayron y Lui La Habana, 13 de marzo. Una medalla de cada color con solo seis atletas inscritos fue en definida el botín de la delegación cubana que defendió los colores patrios en el XV Campeonato Mundial de Atletismo Bajo Techo, acogido esta vez por la ciudad de Sopot, Polonia.

El metal dorado al cuello de la saltadora de garrocha Yarisley Silva (4,70), más la plata y el bronce logrado por los triplistas  Ernesto Revé (17,33) y Pedro Pablo Pichardo (17,24), catapultaron a Cuba hasta el séptimo puesto de una competencia en la que se dieron cita 587 atletas de 141 naciones.

Luego del retroceso en la versión del 2012, en tierras de Estambul, Turquía, donde exclusivamente el triple salto femenino mediante Mabel Gay (14,29) sacó una medalla de bronce, el resultado devuelve a la isla a posiciones reservadas para “la crema y nata” del “deporte rey” mundial.

En términos numéricos la actuación de los antillanos produjo lugares de podio a un astronómico 50 por ciento, aunque las buenas estadísticas no siempre reflejan el nivel de calidad real. El concurso en general no fue prodigo en marcas de relieve y las de los cubanos en las últimas ediciones  no hubieran valido primeros o segundos lugares.

Los 4,70 metros de altura vencidos por la Silva en la Arena Argos, de Sopot, igualaron la marca que registró en Daegu  2011, relegada entonces al quinto escaño. Ahora tres de sus rivales se alzaron también sobre  4,70, pero el sistema de desempate favoreció a la criolla. La marca tampoco le hubiese servido para el oro en la cita mundial de Moscú 2013, en donde sobrepasó la varilla a 4 metros y 82 centímetros para apropiarse del bronce.

En su primera incursión en estas lides, el rendimiento de los especialistas del triple, con Pichardo entre los favoritos precompetencia, ganó premios a falta de los resultados de élite que habitualmente prestigian los eventos mundiales del atletismo. Los “estirones” de Revé, quien lesionado abandonó la competencia en el tercer intento,  y Pichardo, necesitarían  centímetros adicionales incluso para acercarse a sus marcar personales.

Creer que la clasificación oficial por países de Sopot 2014 es un salto cualitativo de nivel, nubla la memoria y relega a segundo plano las causas que determinaron la escasa asistencia de competidores cubanos al torneo. De decenas de atletas que lo intentaron, solo seis de ellos pudieron vencer las marcas exigidas por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, siglas en inglés) para las inscripciones. Deportistas  de aval como la triplistas campeona mundial Yargelis Savigne, el cuatrocentista Omar Cisneros y el pertiguista subcampeón mundial Lázaro Borges, quedaron fuera de la convocatoria.

Amén del resultado positivo, no sería errado afirmar que el atletismo de la isla no vive sus mejores épocas, A excepción  de  los medallistas de Sopot, en el resto de los exponentes del patio no se  percibe la capacidad de triunfar en próximas competiciones.

De momento el “regreso” a la élite se perfila utópico. Para aspirar a la condición de potencia en un deporte compuesto de tantas modalidades, es obligatorio poseer figuras de calidad en la mayoría de las disciplinas. Hoy únicamente están dotadas de fuerza algunas de las variedades de saltos y las especialidades de pista son una asignatura pendiente, fundamentalmente en la velocidad plana, donde pasa más de una década sin que surja un representante de calibre. La hegemonía mantenida por largos años en el área geográfica, en torneos de primer nivel cayó, arrebatada por Jamaica y sus potentes velocistas.

La descapitalización del deporte y el negocio de la exportación de servicios, de las categorías  inferiores al alto rendimiento minan el desarrollo sostenido del atletismo. Quienes lo practican lo hacen bajo la premisa de hacer más con menos. La misma Silva hizo alusión a  dificultades que obstaculizaron la etapa de preparación previa al campeonato.

Con instalaciones deportivas en alto estado de deterioro y muchos de nuestros técnicos y especialistas alquilados en el extranjero, la importante masificación del atletismo   transita por constantes irregularidades que inciden en la renovación de la pirámide del alto rendimiento. ¿Quiénes van a descubrir los nuevos  talentos y en donde se van a educar sus habilidades?

El séptimo lugar de Cuba en  Sopot solo maquilla la decadencia de un deporte que ciertamente alguna vez fue potencia. En sus vitrinas se atesoran 44 medallas (15-16-13) ganadas en mundiales bajo techo. Estrellas cubanas de la talla de Iván Pedroso (5-0-0) y Javier Sotomayor (4-1-1), quien con 2,43 posee uno de los record más añejos de los campeonatos techados,  iluminaron el firmamento de estas competencias.

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