Publicado: Mie, 19 Mar, 2014

Derechos que vienen

Internet para salarios de esclavos La Habana. Los muros para impedir que las nuevas tecnologías de la comunicación irrumpan masivamente en la sociedad cubana se mantienen en pie. La apuesta del gobierno es por la continuidad de una política que va de la ambigüedad a las limitaciones.

Los precios establecidos para la conexión a internet desde locales públicos, el costo de las llamadas por teléfonos celulares y las tarifas aprobadas para la navegación por el ciberespacio a través de estos aparatos, a partir del próximo mes de abril, son desproporcionados de acuerdo al salario promedio mensual que en Cuba no llega a los 30 dólares.

El propósito es impedir la masificación de estos servicios. Los cubanos que se conectan, regular o periódicamente, a la red de redes o se comunican por celulares, se lo deben a alguna fuente de negocios ilícitos o a las remesas que les envían desde el exterior. Existen oportunidades, por supuesto que restringidas, en las universidades y otros centros del Estado, pero en sentido general el número de nacionales que participan de estos servicios dista de ser representativo.

Es inútil pensar en un despegue social y económico con niveles tan bajos de acceso a internet en un mundo cada vez más globalizado.

A los jerarcas del partido único no les interesan las consecuencias que entraña el divorcio con las corrientes de desarrollo a nivel mundial. Su prioridad es la conservación del poder a toda costa. Eso explica la cautela en la implementación de los cambios y los excesos retóricos usados como cortinas de humo.

Las alusiones peyorativas, en relación  a internet, de parte de funcionarios de la cúpula ofrecen las claves para comprender las insuficiencias en el sector.

Es probable que en el seno del poder haya crecido el nivel de las tensiones en relación al ritmo y el alcance de un proceso que tarde o temprano culminará con la instauración de un modelo más racional.

Cada vez se le hará más difícil a la nomenclatura manipular los escenarios. Hasta ahora han tenido éxito, pero esto no garantiza que siempre será igual.

Lo cierto es que la Cuba del 2014 es muy diferente a la que fundaron los guerrilleros que en 1959 derrocaron a una dictadura de derecha para instalar un régimen neo estalinista.

Poco a poco la revolución proletaria y el socialismo de ordeno y mando se diluyen en los rudimentos de un capitalismo que llega, por increíble que parezca, como tabla de salvación.

A pesar de los frenos, hay miles de negocios particulares e internet en Cuba. Algo impensable hace una década.

Lentamente, el castrismo se repliega sin la posibilidad de recuperar el terreno perdido.

Su derrota está asegurada. Solo es cuestión de tiempo.

oliverajorge75@yahoo.com

 

 

 

 

 

 

 

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